El impacto real de las redes sociales

Intentando descubrir cuál es realmente el impacto que tienen las redes sociales en la actualidad y en concreto en las revoluciones ciudadanas que se han producido desde 2009, es necesario reflexionar acerca de varios artículos.
El primero de ellos es el popular, y por otra parte polémico, artículo de Gladwell. Mientras los medios, y en especial las redes sociales, se regodeaban en calificar las revoluciones sucedidas en Moldavia o el norte de África como “revoluciones twitter”, Gladwell afirmaba que realmente las revoluciones ciudadanas sucedidas no se habían producido debido a esas redes, si no que éstas simplemente habían sido eco de lo que había estado sucediendo. Gladwell se basaba para ello en el ejemplo de las revoluciones de 1960 en EEUU contra la discriminación racial en que no existían las redes sociales. Es decir, que las redes sociales son innecesarias para conseguir que la ciudadanía se una por una causa, se manifieste y se expanda hasta crear una revolución que consiga cambiar el estado de las cosas.

Ante estas afirmaciones y el revuelo que causó en las redes, Henri Jenkins escribió una respuesta en que criticaba a Galdwell haber comparado cosas totalmente distintas. Él afirma que en cada momento se han utilizado las herramientas de comunicación existentes para poder comunicar ideas o acontecimientos. Hoy en día, sin duda, Twitter es la plataforma más sencilla con la que contamos hoy, aunque para cada situación se necesita una herramienta o plataforma diferente. Jenkins utiliza el post escrito por un miembro de la UCLA, Ramesh Srinivasan, para apoyar su tesis de que los ejemplos de movimientos actuales, aunque no estén jerarquizados, están totalmente coordinados en red y perfectamente organizados.

Sin ninguna duda, no pueden compararse revoluciones pasadas y actuales, como tampoco incluso pueden compararse las sucedidas en África o en España. Los momentos, los contextos son diferentes, pero las comunicaciones, la visibilidad son esenciales para poder conseguir que una revolución, que no deja de ser un movimiento social para conseguir hacer presión para cambiar el rumbo de las cosas, serán siempre necesarias. En la actualidad, hablar de comunicación sin hablar de redes sociales es absurdo, incluso hablar de comunicación sin hablar de interactividad y de una viralidad mucho mayor y rápida que en momentos pasados no tiene sentido.

Es por ello que, aunque realmente no podamos decir que una revolución se haya creado gracias a las redes sociales, es igualmente inútil afirmar, como dijo Jay Rosen, que las redes sociales no tuvieron nada que ver con el modo en que se desarrollaron esas revoluciones.

También Manuel Castells afirmaría algo muy similar: “No fue una revolución por Internet. Pero sin internet esta revolución concreta no se hubiera producido”.

No hay una mejor frase para terminar esta reflexión. Obviamente una revolución no puede producirse por Internet, pero sin duda estas revoluciones, sin su correspondiente altavoz, que en este contexto no podía ser otro más que Internet, se difundieron de una forma extremadamente rápida, con imágenes en directo y de forma internacional, consiguiendo que la causa perseguida fuera un debate seguido en todo el mundo y la presión y la movilización fuera mucho mayor, más visible, más trascendente y con mayores posibilidades de triunfar.

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