Archivo para noviembre 2009

Pequeñas reflexiones otoñales…

noviembre 19, 2009

Hoy podría hablar de muchas cosas, del Alakrana, del pago del rescate o de la gestión del gobierno, de la convención del PP, de la union de desunión, de la corrupción, de unos y de otros, de la política española, europea y estadounidense, de la manifestación sindical…

Pero hoy no me apetece hablar de ninguno de estos temas de los que encontraréis mil y un artículos publicados. Hoy ni siquiera voy a formular la promesa de escribir diariamente porque se que me es imposible. Eso sí, que escribiré en cuanto tenga un rato libre, por supuesto.

Y en ello andamos. Hoy simplemente quería transmitiros lo que en este tiempo de semi ausencia he meditado, especialmente los últimos díad. Dejando la política a un lado, aunque sin dejarla absolutamente, os comento pequeñas reflexiones que quizá no tengan valor alguno escritas en este minúsculo espacio de la red o, simplemente, quizá sean difíciles comprender con una sencilla lectura.

Me viene a la mente tras escribir este párrafo una frase de un antiguo amigo que repetía por aquel entonces, “necio es quien no aprende de los errores, listo quien aprende de los propios errores y más listo quien consigue aprender de los errores ajenos”. Y, con el paso del tiempo, las experiencias se encargan de demostrarnos que a aquella frase no le faltaba razón.

Parece mentira que nos pueda llegar a costar tanto aprender de los errores de los demás, por mucho que lo vemos, nos echamos las manos a la cabeza, despotricamos de aquella persona tan irresponsable, incompetente, i… y buscamos alguna explicación a tamaño error ajeno. ¿y a nosotros? ¿ no nos puede pasar? Jamás, respondemos. Hasta que, de pronto, te encuentras en una situación que ni siquiera la llegas a comparar con la anterior y, sin embargo, el resultado, el desenlace de la historia es prácticamente el mismo. Pero esta vez el protagonista eres tú.

Tú, aquel al que “jamás le pasaría” o “jamás lo haría” . Tú que ni siquiera intuiste que podría pasarte lo mismo cuando empezó tu propia historia. Tú que no llegaste aprender de aquel error que viste, comprobaste, valoraste y criticaste. Tú que nunca entendiste qué pudo pasarle. Y lo peor, tú, que, hoy, en tu caso, tampoco entiendes cómo pudo pasarte, porqué no te percataste, porqué no aprendiste y porqué no lo remediaste.

Son pequeños errores, pequeños fallos que cometemos, pero que nos deben hacer pensar y que, en un momento dado, cuando algo o alguien te hace ver que aquel pequeño fallo no solo te repercute en el momento del error, sino que repercute en los demás que te rodean, que puede afectarles negativamente y que a tí no solo te influye en ese preciso momento y situación aislada, sino que es algo que puede hacerte tropezar de forma continuada, y cada vez de forma más marcada, en tu camino hacia adelante.

Por eso me alegro. Porque tengo 22 años, porque aún soy joven y es ahora cuando se me puede “permitir” esos fallos, porque estoy aprendiendo, porque es sólo participando, siendo activo, compartiendo, viviendo básicamente, cuando puedes equivocarte en la toma de decisiones, en tus pequeños proyectos, en tu comportamiento… es ahora cuando quienes te rodean pueden excusarte, cuando es más fácil pedir perdón aunque realmente duela, cuando vas a tener un apoyo real.

Es ahora cuando puedes forjar quien quieres ser, cómo quieres ser y hacia dónde quieres ir. Cuando lleguéis allí, contadme si habéis aprendido de dónde venís y el camino que habéis trazado
Gracias a todos por estar en el comienzo del mío.

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CEO por un día… En El País

noviembre 3, 2009

Han pasado ya unos días desde el miércoles 28 de Octubre y hoy tengo que contaros cómo fue aquel día el El País.

En Abril me decidí a participar en un concurso llamado “Consejero delegado por un día” que organizaba la consultora de Recursos Humanos Hay Selección, en que el premio suponía pasar un día junto con el Consejero Delegado de una gran empresa.

http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/universidad/sillon/jefe/elpepueconeg/20091025elpnegser_5/Tes

Algo más de 3.000 universitarios o recién licenciados nos apuntamos para aquella primera fase en que nos remitían a unas pruebas vía on line de inteligencia, razonamiento, etc, En Junio recibí la noticia de que estaba entre los 266 seleccionados para pasar alas segunda fase, esta vez presencial, en que realizamos una entrevista personal y varias dinámicas de grupo que nos ocuparon toda la mañana, lo cual, fuera el que fuera el resultado, fue una gran experiencia que nos serviría indudablemente para un futuro.

La sorpresa fue que en Septiembre volvi arecibir una llamada para anunciarme que pasaba a la tercera fase, de nuevo presencial. Esta vez éramos 30 estudiantes españoles… y debíamos quedar 15.
Al fin supimos cuales serían las empresas participantes y pudimos escoger cuatro de ellas. Yo, por mi formacion periodística, escogí en primer lugar El País.
Y finalmente el teléfono volvio a sonar. Esta vez la conversación comenzó por un Enhorabuena, has sido seleccionada en la primera opción. Es decir, estaba entre esas 15 afortunados y en mi caso iba  a vivir el día a día de la gestión de El País.

El día 28 de Octubre fue el día señalado para aquella experiencia y a las 9 de la mañana estaba en Madrid en la sede del periódico.
El resumen y valoración que podría dar es que fue un día inolvidable.

Fue una jornada elaborada a mi medida, ya que en mi caso se tuvo en cuenta que, además de estudiante de Ciencias Políticas e interesada en la empresa, soy licenciada en Periodismo, por lo que se adaptó la agenda y por la mañana pude ser partícipe de la parte gerencial y por la tarde especialmente de la redacción del periódico.

Destacaría, en primer lugar, la reunión del comité directivo a la que asistí. En ella pude ver cómo cada sección de la empresa se autogestiona y posteriormente pone en común las decisiones tomadas ante el resto de directores, con los que pude reunirme y conversar individualmente a los largo del día, y el gerente. Me resultó un perfecto ejemplo de lo que supone la delegación y la confianza en un buen equipo y de las ventajas que resultan de conseguir esa maquinaria perfectamente engranada.

Comprobé así que un organigrama no es un esquema estanco, que cada uno debe saber cual es su cometido y cumplirlo.
Absolutamente necesario es marcarse unos objetivos, no solo alargo plazo, sino a medio y corto. A este respecto he podido también comprobar la gran importancia que desempeña en la empresa la confianza en el equipo, tal y como me comentó Felipe de Lucas, “rodéate siempre de un equipo de personas que sean más listas que tú”, de forma que sabes que puedes delegar en ellos, y de hecho así se hace en El País, el trabajo que cada uno le corresponde, de manera que todo se agiliza mucho más.
Eso sí, delegación y confianza pero también es muy importante la comunicación dentro del equipo para que a nadie le falten los datos necesarios.

Imprescindible, por supuesto, un buen ambiente y decir siempre las opiniones claramente para que no haya malentendidos posteriormente y que esto afecte al trabajo y al cumplimiento de los objetivos marcados.

Tras una comida y distendida charla con Vicente Jiménez, director adjunto del periódico, y con Felipe de Lucas, gerente del mismo, destacaría, en segundo lugar la excelente y única oportunidad que tuve, especialmente teniendo en cuenta mi formación periodística, de poder asistir a la reunión de primera, en la cual se deciden los temas del día siguiente y la portada del periódico.

Gestión y redacción son dos partes de una empresa cuyo producto es la información. Por esta razón me resultaba muy interesante saber de qué manera se organizaba la gestión y la elaboración del periódico, sobre lo cual comprobé que la gerencia y la dirección de la redacción está totalmente separada una de otra, de modo que no haya influencia de un sector sobre el otro y la información no se vea contaminada.

Con el director general Jose ángel García Olea, encargado de dirigir todo lo referido a prensa del grupo PRISA (El País, Cinco Días y As), pude estar también un tiempo durante la tarde, y con quien pasé una gran parte del día fue con el gerente Felipe de Lucas. Hablando con ambos me pude llevar la misma lección. La confianza en tu equipo es tremendamente importante, conocer a las personas y confiar en sus decisiones, por que de otro modo el trabajo se ralentizaría tremendamente.

Como digo, de ambos me llamó la atención su capacidad de mantener la cabeza fría, comprender perfectamente cuales son sus roles dentro de la empresa, especialmente con respecto a la redacción del periódico, su rapidez de decisión y el dejarse asesorar a pesar de sus cargos.

Una gran experiencia que, independientemente de la ideología, me ha servido en todos los aspectos, laboral y sin ninguna duda, personal.