Archivo para mayo 2010

Ojalá podamos reírnos de esto algún día…

mayo 23, 2010

Me encantan los fines de semana. Ese momento de la semana en que todo el clan político se pone en mangas de camisa arremangada y se reúne con sus más afines seguidores en ferias de muestras, poli deportivos o pabellón similar para fidelizar aún más a esos que ya está convencidos y para que los arengamientos, los ánimos y las explicaciones auto complacientes se escuchen en los medios de comunicación.

A Zapatero este fin de semana le han hecho falta tres cuartos de hora para convencer a sus simpatizantes de las medidas que se han seguido, o se seguirán, o supuestamente y de algún modo se pondrán en marcha.

Analizando las estrategias que podrían seguir ambos partidos, me percaté del gran margen de maniobra que tiene el PSOE frente al PP. No importa que radicalicen su mensaje, que radicalicen el mensaje de su oponente como han hecho en cada campaña y día a día durante la legislatura, que fanaticen, que movilicen a la sociedad… Sin embargo, intentad solamente el ejercicio de aplicar lo que acabo de enumerar en el campo del PP y veréis como el margen de actuación se reduce notablemente para no molestar a unos o a otros, a sus sectores de aquí y de allí y no provocar una movilización oponente.

Pero en estos días que corren, comprobamos el miedo por parte de algunos sectores del PSOE de haberse quedado sin un discurso de izquierdas.

Todas aquellas bondades que Zapatero proclamaba hasta no hace mucho tiempo, se desvanecen por las circunstancias y por haber despilfarrado inconsciente e imprudentemente.

Aquello que no iba siquiera a tocar, pensiones, sueldos de funcionarios, ayudas sociales, han sentido sustancialmente el tacto del residente monclovita.

Sin embargo, me preocupan más aspectos de este asunto. Me preocupa lo que hemos venido viendo o escuchando desde el primer momento de la noticia. Cambios, bandazos, descoordinación… No se sabe muy bien que se hará, pero mucho menos cómo.

Es difícil tocar esas pensiones, y parece que mucho más es reducir el sueldo del personal público. ¿A cuales? ¿Funcionarios? ¿ Contratados laborales también? ¿Estatales o de las Comunidades autónomas? ¿y locales? Y ahora nos informa que también las empresas públicas deben aplicar este cambio.

¿Como Sr. Zapatero? Me pregunto realmente cómo va a hacerlo, cómo se va a regular esto a estas alturas de ejercicio, cómo se va a controlar una reducción salarial progresiva. Es realmente complejo, tanto su articulación como su control.

Pero nada se nos dice, nada se nos aclara. Ni siquiera entre los miembros del Gobierno pueden aclarar si vamos a sufrir un aumento de los impuestos que “perjudiquen” sobre todo a las “rentas altas”. Tras un día de descontrol terminan afirmando esta medida, pero de nuevo sin concreciones, confusa, vaga. Jamás sabremos muy bien qué son rentas altas para este Gobierno ni si será precisamente ésta una medida a la que bien le iría ese dicho castellano de “peor será el remedio que la enfermedad”, porque bien podríamos jugarnos la inversión en nuestro país siendo precisamente, si mal no recuerdo, el tejido empresarial el único que puede sacarnos de esta crisis.

Así que ayudémosle, démosle facilidades, incentivos, facilitémosle el crédito para inversión, hagamos esa necesaria reforma laboral, cambiemos el sistema productivo…

Qué lejos veo estos cambios… España empobrece, sufre las temidas deslocalizaciones industriales y enflaquece… y se mueve con un motor que envejece progresivamente más y más…

Sin duda, el futuro es incierto, y en estos momentos da miedo enfrentarse a él. Espero que tena razón uno de los dos hombres que conversaban esta mañana a mi lado en la calle “Crisis? Yo ya he vivido otras y, créeme, dentro de unos años nos reiremos de esto”

Ojalá sea así.

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Aún deberíamos estar agradecidos a Zapatero

mayo 17, 2010

Deberíamos alegrarnos todos y regocijarnos en la gran suerte que hemos tenido de toparnos con un Presidente solidario y patriota, capaz de afirmar con rotundidad que es su responsabilidad pensar en España y no en su futuro.

Y es que parece ser que los recortes del gasto social que van a emprenderse como posible solución a la crisis que estamos sufriendo no están traduciéndose en votos favorables ni en palabras cariñosas ni de agradecimiento.

No se si Zapatero esperaba que todos le siguiéramos con aquella frase que siempre me negué a compartir de “estoloarreglamosentretodos”, que le apoyáramos, que le diéramos un abrazo y le dijéramos “gracias presidente, con estos recortes en gasto social traducido en ayudas y prestaciones que nunca recibiremos seguro que salimos de esta”.

Por eso nuestro nuevo salvador nos comprende. Sabe que podemos estar ofuscados con las medidas anunciadas, y por eso hoy nos brindaba toda su comprensión. “Será duro, pero lo hago por vuestro bien a pesar de que ahora os podáis molestar un poquito conmigo. No olvidéis que en su día aumente las pensiones más que la inflación para que se revaloricen el año que viene. No olvidéis que un día anuncié un cheque bebe que nos puso los 25, de 27, en el ránking europeo de ayuda a la familia. No olvidéis que un día aprobé una ley de dependencia aunque no tuviera fondos. Mi Gobierno sigue siendo el mismo de antes, tan social como siempre y que continúa velando por el bien común.”

Sin embargo, lo que Zapatero parece que no recuerde es que hace no muchos días se negaba a emprender medidas. Lo que no comenta es la presión a la que se ha visto sometido para llegar a pronunciar la palabra crisis y unirla a medidas reales, a planes, a soluciones desesperadas, por parte de la Unión Europea y de EEUU que ven a España como una amenaza.

Empezó por negar la crisis, siguió por considerarla de menor importancia, continuó con los constantes anuncios de brotes verdes en nuestra economía y terminó por no hacer absolutamente nada como mejor solución.

Cierto es que llegados al punto que habíamos llegado, pensar en una solución era complicado y, como debió haber previsto, hiciera lo que hiciera, su rédito electoral iba a descender en picado.

Las medidas debieron haberse tomado mucho antes. Incluso antes de la crisis. Entonces hubiera podido llevarse a cabo algún plan coherente y enfocado en una dirección.

¿Ahora? Ahora damos bandazos, como pollos sin cabeza, sin saber muy bien donde vamos.

El objetivo urgente es reducir el déficit para alcanzar lo establecido en el Pacto de estabilidad… o al menos hacer como que lo intentamos.

Para ello, básico, reducir gastos o incrementar ingresos o ambos unidos. El concepto está claro, pero en una situación como la actual…

Podríamos pensar en aumentar impuestos, contar así con más ingresos y poder hacer un mayor gasto social, dar más ayudas, más incentivos a empresarios y particulares para inversión y consumo, mover así la economía, más ingresos públicos… Pero ahora no estamos como para aumentar impuestos o nos comen… lo único que se produciría es un retroceso en la economía. Tachado.

Podríamos también reducir impuestos, lo cual obligaría a recortar gasto público pero conseguiría que la gente consumiera y la economía volver a tomar funcionamiento y ello retornara al erario público en forma de ingresos contantes y sonantes.

Pero visto el panorama y la experiencia, lo único que el personal haría ahora con el ahorro de impuesto es ahorrar y pagar deudas. Poco más.

Podríamos también reducir los impuestos y aumentar el gasto social… No, creo que muy viable no parece ser. ¿Aumentar impuestos y recortar gasto social? A patadas salimos…

Y todo esto ambientado en una restricción crediticia que ahoga a empresarios y familias y que va a peor…

Así que concluimos que cualquier solución que se tome ahora será nefasta, tanto para la sociedad española como para la imagen política del Gobierno.

El momento de tomar medidas pasó hace años, en el momento en que la economía española gozaba de buena salud. Sin embargo, el Gobierno prefirió ser malgastador, manirroto y gastar, gastar en lo que no debió sin tomar medida alguna, para encarrilar en alguna dirección nuestra economía.

El momento de emprender recortes que no afectaran directamente a los sufridos ciudadanos españoles también pasó. Sin embargo, resulta del todo incomprensible ver cómo esos recortes no se han producido todavía y se ha pasado directamente a los más radicales y que recaen en pensiones, sueldos y ayudas a quienes verdaderamente lo necesitan y no a asociaciones y organizaciones absurdas, Ministerios absurdos, observatorios absurdos o informes más absurdos aún, subvenciones para el cine, para partidos y sindicatos. Y para terminarlo de rematar, a Montilla tenemos que escucharlo en catalán y un traductor nos lo traducirá al castellano, lengua que parece ser, no domina.

Entonces Zapatero ya pensó en sí mismo y en su futuro. Ahora dice pensar en los españoles.

Si tanto piensa en nosotros, que nos deje elegir. Que convoque elecciones y nos permita decidir si queremos que siga, él y su Gobierno continue en el poder.

Aunque, quien sabe, quizá porque piense en nosotros no nos deje ser impulsivos e impetuosos y dejarnos llevar… y como buen padre nos dirá “yo lo hago por vuestro bien, cuando seáis mayores lo entenderéis.”

Un encuentro infructuoso

mayo 6, 2010

Quizá yo sea algo rara, pero no se si os ha sucedido alguna vez que algo os haya hecho una grandísima ilusión, tanta que, a pesar de ser conscientes de que es prácticamente imposible que suceda, por la situación, porque no es propio de la persona que debía promoverlo…, habéis seguido manteniendo una tenue esperanza que la razón os aconsejaba desechar.

Y pasado el momento, os habéis chocado con la realidad al comprobar que, como bien nos dictaba la razón, aquello no merecía esperanza alguna.

Ayer por fin se produjo la esperada reunión entre Rajoy y Rodríguez Zapatero, dieciocho meses de espera en plena crisis y aumento exponencial de las cifras del paro que finalmente no distaron de los datos filtrados aunque nos tememos que ya había cocina previa.

Y probablemente no sea “ilusión” la palabra adecuada en este caso, pero sí quizá albergara esa leve esperanza de que esta vez, tal y como están las cosas, esta reunión sirviera realmente para algo y a la salida se nos transmitiera una esperanza real. Es decir, soluciones, planes, hechos que, al menos, animaran y dotaran de motivos para otorgar a la economía española de un voto de confianza.

Sin embargo, todo ha continuado exactamente igual. Leyendo la comparecencia de Rajoy en Moncloa tras la susodicha reunión en que comunicaba los que le había dicho al Presidente, no echaba en falta prácticamente nada. En mi opinión, Rajoy ha hecho bien en no pedir en Moncloa la celebración de elecciones anticipadas. Son muchos los frentes abiertos y muchos los ámbitos y lugares en que esa reunión había sido el punto de mira y referencia, por lo que esa declaración solo habría heco que aumentar la inestabilidad que se cierne sobre España.

La situación real está muy clara y lo cierto es que se ha hecho insostenible. Difícil solución tiene, hubimos de comenzar con reformas hace demasiado. Ahora se ha convertido en un círculo vicioso y no ya no sabemos como romperlo porque no sabemos cual es el comienzo y el final y por dóndo hemos de atacar sin que se convierta en una espiral hacia el abismo.

No creo, o al menos espero, que lleguemos al punto de Grecia, lugar en que se suceden las huelgas generales con extrema violencia y en que se están alcanzando unos tintes muy sombríos.

Nuestra situación es muy distinta de la griega.

Sin embargo, la bolsa española sigue cayendo en picado, nuestra deuda pierde puntuación y los inversores venden pavorosos ante lo que pueda suceder.

La imagen de España queda unida a una peligrosa palabra: Desconfianza.

Una desconfianza que hacer huir a inversores, que produce un mayor aumento, con todo lo que ello conlleva, de la restricción crediticia, que disminuye el emprendidurismo y que hace aumentar el paro.

Este año, el mes de Julio no es sinónimo de un festivo periodo estival. Este año hablamos del temido julio como el momento en que puede saltar todo por los aires…

Entonces hablaremos de culpables. O quizá haya quien aún así halará de brotes verdes.