Archivo para noviembre 2010

El político, ese ser denostado

noviembre 20, 2010

Hace un tiempo que quería escribir sobre ello, pero ha sido el Señor Luna finalmente quien me ha dado motivos para hacerlo. Y es que curiosamente este señor, erigido en adalid de la corrección política y el deber ser en les Corts, ha sido imputado por presunto cohecho.

El asunto concreto no merece la pena plasmarlo aquí porque, como toda la trama Brugal, es algo cutrillo y casposo, pero él mismo ha creado artificailmente la relevancia de este hecho al haber estado durante casi dos años machacando al presidente Camps una y otra vez su deber de irse a su casa tras una imputación.

Sin embargo, ni las reformas de la casa de Luna ni los trajes de Camps vienen son el propósito de este post.

A lo que yo queria referirme es esa política instaurada en nuestra querida España y especialmente en la Comunidad Valenciana de lanzarse en el hemiciclo argumentos basados en quien es o ha sido más corrupto.

Nos hemos acostumbrado, nos hemos habituado y ya vemos como algo normal y propio de quien tiene poder que utilice éste, si puede, en su propio beneficio y responder a intereses propios o los de la familia, que para eso son de la misma sangre. Pero nos olvidamos de lo fundamental, y es qué representa un político. Porque en mi humilde e inocente opinión, aún creo que los políticos, al igual que los funcionarios, son servidores públicos, que velan por el bienestar de sus ciudadanos, sean o no votantes suyos, son representantes de la ciudadanía y han adquirido el poder para llevar a cabo unas políticas que consideran las más adecuadas para que esa sociedad, que ha depositado su confianza en un ellos y sus equipos, sea próspera y tenga una buena calidad de vida.

Como podréis imaginar, después de soltar radiantemente esta idea en cualquier foro, el personal no puede evitar dejar escapar una carcajada pero, ¿es que no es esto la política? ¿Le obligan a alguien a dedicarse a la política? Weber afirmaba que hay una diferencia entre vivir de la política y vivir para ella, y yo, aunque afirmara también que “quien busca la salvación de su alma y la de los demás que no la busque por el camino de la política” , personalmente seguiré pensando que pueden y deben existir los segundos.

A pesar de esta, espero que no, utopía, lo cierto es que la realidad en España es descorazonadora. Corrupción en todos los puntos de la geografía española, especialmente en municipios, donde es mucho más sencillo el contacto directo, los clientelismos y tratos de favor. Corrupción de todos los grados, modelos y, lo más destacable, de todos los colores.

Pero hay medidas para conseguir erradicar la corrupción. Los códigos de buen gobierno de los diferentes partidos y de la FEMP son buenos comienzos, de hecho, en el caso de ponerse realmente en práctica, serían realmente efectivos. Incluso si el pacto de Estado que propuso el PP en 2009 sobre un código de buen gobierno entre los grandes partidos se llevara a cabo y se instaurara, tendríamos mucho ganado. Eso sí, sin trampas, con absoluta claridad y firmeza absoluta.

Los índices de transparencia como los planteados por Transparencia Internacional, donde el eje principal es la transferencia de la totalidad de la información del municipio o comunidad a los ciudadanos, desde sueldos, pasando por presupuestos, y llegando a subvenciones, contrataciones o planes de urbanismo son también un buen método.

Pero ejecutar todo esto, lamentablemente, lo veo lejano. Y a día de hoy solo podemos contentarnos con ver un penoso debate donde en vez de cuestiones realmente importantes, los parlamentarios se dedican a espetarse acusaciones basadas en el “elaborado” argumento de “y tu más” cuando se les acusa de ser unos corruptos empedernidos.

Se nos ha ido la cabeza. Necesitamos políticos profesionales, con sueldos aceptables, personas válidas que no prefieran acudir a la empresa privada sabiendo que allí serán mejor recibidos.

La política es una dedicación ilusionante y dedicada al servicio de los demás. No cambiemos su sentido real o terminaremos en el trayecto en que vamos, un camino en que los españoles ya ven a la clase política como el tercer problema cuando deberían indudablemten ser la solución.

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Sahara en el olvido

noviembre 17, 2010

Buscaba una especie de exordio para comenzar este post, pero no encuentro ningún modo chisposo y atrayente de empezar.

Y es que para hablar de lo que está sucediendo algo más al sur del estrecho no es fácil saber por dónde ni cómo empezar.

No me gustaría estar en aquella situación, desde luego, a nadie deseo tal desagracia. Digan lo que digan y escuchemos lo que nos permitan, y por muy crudo que parezca decirlo así, lo bien cierto es que los saharauis son el prototipo de lo que podemos calificar como pobre desgraciado.

Por muchas razones obvias, pero especialmente por que a nadie le parece realmente interesar su situación.

La geoestrategia siempre ha sido una buena excusa prar ignorar injusticias y atrocidades, la política es la política, las relaciones internacionales, la diplomacia y los intereses nacionales. Y ni aún así llegan a convencerme.

Lo del Sahara era desde hace años la crónica de una muerte anunciada. Lo era ya desde que el 75 España, con Marruecos y Mauritania, realizara aquellos pactos de Madrid, con exceso de anexos aún hoy secretos, para quitarse el muerto de encima en un momento en que más valía barrer la casa por dentro y no meterse en berenjenales del vecindario, por mucha provincia española que el Sáhara fuera. Unos acuerdos que nunca fueron realmente legales y que jamás dieron la soberanía a ninguno de ambos países, por lo que técnicamente el Sahara es aún a día de hoy un territorio por desocupar.

Y así, aunque Mauritania renunciara finalmente, Marruecos, desde la iniciación de la Marcha Verde, la potencia administradora de facto es sin género de dudas el reino alauí, ese vecino demócrata y amigable que la geografía nos concedió.

La ONU, tan conciliadora ella, pretendió poner en marcha la MINURSO, que como sus propias siglas indican, pretendia poner en marcha un referendum para que fuera la población saharui la que decidiera sobre su futura condición.

A mi parecer, veo similitudes entre el comportamiento de Marruecos e Israel en varios aspectos. En primer lugar, en ambos lugares, para sumar más trabas al propio desinterés de realizar el referendum, se quemó todo documento, libros de familia, registros, que pudieran identificar a los sahrauis como tales, de manera que no hay censo alguno y aún sigue realizándose como enormes problemas y desesperante lentitud. Por otra, por supuesto, el muro, el muro de la vergüenza.

Marruecos decidió feliz, unilateral e impunemente construir un muro entre el oeste y el este del Sahara. Y esto merece explicación.

Como es sabido, el Sahara es una zona muy rica, sin embargo, cuando España aún andaba por aquellos lares como metrópoli, ni el turismo ni la pesca masiva con buques refrigerados tenía filón, así que la única riqueza que encontraban y que hoy perdura eran y son los fosfatos.

Una vez España salió del tablero, Marruecos no dudó en apreciar la enorme riqueza saharaui, las largas costas totalmente vírgenes a 3 horas de Alemania y demás países europeos, la industria pesquera comenzó a desarrollarse y, por supuesto, los fosfato seguían allí. Así que la solidaria decisión de Marruecos fue levantar ese muro absolutamente infranqueable a no ser que uno quiera inmolarse, que dejara a los saharauis en la zona este, donde no hay absolutamente nada que explotar, donde no hay más que desierto, para instaurarse los Marroquíes en la zona oeste.

Y el referendum sigue sin realizarse, y permitidme dudar que algún dia se haga, al menos no antes de que la invasión marroquí en el Sahara haga que el resultado esté claro.

Lo peor de esto es la pasividad con la que la comunidad internacional ha estado tolerando esta situación. Y es que, como decía, son demasiados los intereses de unos y de otros, de EEUU, de Francia, de España. Hay intereses geoestratégicos siendo Marruecos un lugar de paso de aviones de guerra hacia Oriente medio, es, dicen, un muro de contención para la extensión del fundamentalismo islámico en Europa, característica que también comparte con Israel, es importador de inmigración a Europa por la puerta española, se acuerda con Marruecos las licencias pesqueras que para España son esenciales, dependiendo de ellas miles de puestos de trabajo, intereses económicos, incluso energéticos se mezclan en este escenario.

Y así hemos dejado que el tiempo pasara, postergando ese referendum, alargando la MINURSO como una tradición.

No podemos negar que la actuación de España en estos momentos es bochornosa, negando lo evidente, negándose a condenar unos hechos que, a pesar del bloqueo informativo implantado por Marruecos, hemos conocido sin género de dudas y alegando que si el resto de países no condena, España tampoco. Cierto, no podemos negar que esta actuación española es vergonzosa, pero, aunque España lo utilice como alegato para defender su posición, lo cierto es que la postura del resto de países y de la comunidad internacional es igualmente tremendamente bochornosa y humillante.

El prototipo de pobres desgraciados, a nadie les interesa por ser pocos y molestos, viven en una situación mísera, a 40º durante el día y a -10 de noche.

Si al menos esa pobreza se vive en un país tropical por lo menos siempre podrás levantar el brazo y coger un plátano o un coco que echarte a la boca. Aunque pensando en Haití que desde el cielo es una mancha marrón perfectamente demarcada de la aún verde República Dominicana, tampoco nos sirve mucho el consuelo.