Archivo para marzo 2011

Por la boca libia muere el pezzz

marzo 24, 2011

Hay días que marcan. Todos recordamos que hacíamos el 11M, el 11S, en el caso valenciano el accidente de metro, Spanair… Y este mes de marzo se sumó a la lista el Tsunami de Japón y sus posteriores consecuencias cuyo alcance aún desconocemos.

Y quizá no recordemos el día exacto, pero la guerra de Libia también será un nuevo hito en nuestras vidas, aunque sea porque recordaremos la descoordinación y lo extraño de la respuesta internacional.

Hace algo más de un mes comenzaba esta revuelta en Libia como continuación de las acontecidas en sus países colindantes, Egipto y Túnez, el pueblo se alzaba contra su dictador, Gadafi, personaje popular pero un tirano que se ha adueñado del poder durante 42 años.

Las revueltas se fueron extendiendo, a pesar de la dura y cruenta represión en Bengasi y Al Bayda y posteriormente en Trípoli con bombardeos aéreos incluídos que conllevaron la adhesión del número dos de Gadafi al bando rebelde pero que solo supusieron una exigencia de cese de la violencia y una  postura condenatoria por parte de la ONU y la UE.

A pesar de ello, las fuerzas rebeldes comenzaban a hacerse fuertes en el norte del país en enclaves estratégicas por la existencia de petróleo en zonas clave donde continúa la represión y posteriormente, y ante la pasividad de la comunidad internacional, bombardeos en Brega y Ajdabiya, en Zenten y Misrata, lo que hace que los rebeldes comiencen a retroceder y perder sus enclaves, hasta que finalmente los bombardeos en el aeropuerto de Bengasi y el posicionamiento de tanques a las puertas de la ciudad estuvieron a punto de terminar con los logros alcanzados por los ciudadanos que se levantaron contra el régimen de Gadafi.

Fue entonces cuando las fuerzas aliadas reaccionaron y aviones franceses bombardean los tanques en Bengasi que pondrían fin a los anhelos del pueblo libio.

El resto, ya lo sabemos.

Como tal, los hechos claman al cielo. Es difícil decidir si realmente la Comunidad Internacional debe interceder en un conflicto interno, supone un conflicto, es cierto, pero, ¿para qué está entonces? Sabíamos que el régimen de Gadafi estaba aplastando literalmente a su propia población para terminar con las revueltas, que se estaba produciendo una masacre, pero, ¿debíamos dejar hacer? A mi parecer se llegó tarde, se actuó tarde.

Sin embargo, sabemos que la represión a su pueblo se produce en más países ¿en cuales actua la comunidad internacional? ¿debe intervenir entonces en cada país? ¿Cómo se puede entender entonces el tono amigable de los actuales enemigos de Gadafi  con este mismo personaje?

La situación es sin duda compleja, pero lo bien cierto es que ante se debía actuar, tanto por geoestrategia por la cercanía de las fronteras libias con Europa, especialmente Italia, como por razones humanitarias porque no puede permitirse una masacre por parte de quien detenta el poder en un país a su propio pueblo.

Por tanto, seré consecuente. No diré no a la guerra tampoco esta vez. No lo dije en el caso de Irak en que no estábamos en la guerra porque actuamos con hospitales de campaña y ayuda humanitaria hasta que la resolución 15/11 de la ONU justificó la presencia de tropas unos meses después de la intervención y por tanto el envío de estas fue totalmente legal.

Y no diré no a la guerra en el caso de Libia porque considero un deber de la comunidad internacional intervenir en casos como el que se estaba perpetrando.

Sin embargo, difiero en las formas. En primer lugar discrepo de la tardanza de la reunión para el inicio de la actuación, pero discrepo también del modo en que nuestro país se ha unido a la alianza, de forma desordenada, precipitada, sin conocer el objetivo ni saber quién estaba al mando. Sin esta información se unía Zapatero a la caza del amigo Gadafi con varios cazas, un submarino y una fragata. O, disculpad, a la ayuda humanitaria del pueblo libio, porque, según ha remarcado, el objetivo no es terminar con Gadafi, así que aviamos vamos.

Discrepo en las formas por el absurdo de no permitir la presencia terrestre de tropas en la resolución. Discrepo en las formas por el absoluto ridículo actual de la falta de acuerdo en cuanto al mando de la operación, con el argumento de la presencia de la Liga árabe, tuviera reparos en ponerse a las órdenes de una institución como es la OTAN.

Me resulta todo un verdadero despropósito. El objetivo, el modo de operar y el acuerdo debía haber sido y ser a día de hoy claro.

Pero lo más chocante es la situación que mi perspectiva desde otro país veo que se vive en España. La paradoja actual es realmente inquietante para muchos.

Aquellos que dijeron no a la guerra en su momento parece que andan desaparecidos y hoy no hablan, véase el ejemplo del club de la ceja, Bardems y CCOO o UGT,  cuando la situación tiene un enorme número de paralelismos. País con petróleo, un tirano que aplasta a su pueblo y la unión de países para eliminar el régimen imperante.

Pero además, aquellos que se definían como socialistas con el mensaje que el gobierno zapateril trasladaba, hoy se quedan huérfanos de una orientación clara. Entonces, ¿apoyar esta guerra es de derechas o de izquierdas? ¿Se es más o menos socialista si se le da apoyo? Sea como fuere, si hacemos memoria recordamos que ya les pasó lo mismo a raíz de las medidas antisociales de Zapatero hace unos meses atrás.

Y es que ya se sabe, por la boca muere el pez, aunque sea por necesidad y de forma justificada.

Por otra parte, y aunque opino que el PP quizá debía ser algo más crítico con el modo en que se ha producido la adhesión a la alianza, lo cierto es que considero que esta vez la oposición ha sido responsable y coherente.

Sin embargo, y a pesar de la evidencia, el Gobierno evita la palabra Guerra a toda costa, engaña y, como suele, miente a los españoles con eufemismos y demagogia.

No nos engañemos, si España interviene, España entra en una guerra. Ni más, ni menos.

Creo que ya hemos tenido suficientes medias verdades y ocultación de la realidad con palabras del tipo “cesión temporal de agua desde el Ebro”, “desaceleración económica”, “desaceleración transitoria” y “misión humanitaria” en Afganistán, donde el envío de tropas era constante y de lo que se evitaba dar noticia alguna.

Creo que nos merecemos que nos digan la verdad y nos hablen claro, ya basta de tonterías que no está el horno para bollos.