Archivo para mayo 2011

23M, día del análisis electoral.

mayo 23, 2011

Ya me he excusado suficientemente por el abandono de este blog durante estos meses, aunque este exilio erasmústico  ya llega lamentablemente a su fin.

Pero hoy es 23 M, y todo mi interés está puesto en un solo foco, en los resultados electorales.

Y es que creo no ser la única que se ha llevado una gran sorpresa con los resultados.

Me vais a permitir que empiece con mi municipio, Aldaya, en Valencia, perteneciente a ese cinturón rojo del que siempre se ha hablado por ser uno de los puntos históricos del PSOE. Por fin se ha dado el cambio. Allí y en otros municipios valencianos que históricamente han sido socialistas.

Y no puedo más que alegrarme por ello, porque el cambio, cuando se produce de este modo, no puede ser más que beneficioso.  Siempre he considerado que el acomodamiento y aferramiento de un partido en el poder durante años sin perspectiva de cambio, es por necesidad una situación muy perjudicial.

Por eso me alegro por todos esos municipios y Comunidades autónomas que se renuevan. Me alegro por Sevilla, por Barcelona, por Castilla la Mancha, me alegro por Extremadura… aunque por un puñado de votos no vaya a cambiar de signo político augurando el futuro pacto PSOE e IU.

Pero para cambiar debe haber una oposición creíble y en la que se pueda depositar la confianza, y esto es lo que no existe en muchos lugares de España. Pongo por ejemplo la situación valenciana, sin oposición seria, sin nadie que pueda hacer sombra a un PP que, aunque está gestionando de forma correcta, lo bien cierto es que esa seguridad en las futuras y eternas mayorías electorales no promueve una situación política favorable. Y esto me lleva a pensar que ni siquiera esa sombra de corrupción en muchos puntos del PP valenciano consigue parar el continuo aumento de votos para el Partido Popular.

Por eso, y teniendo esa seguridad en el triunfo, sigo preguntándome si fue correcta la decisión de seguir manteniendo a Camps como candidato a la Generalitat, perjudicando al PP nacional y poniendo en cuestión el liderazgo de Rajoy.

El único cambio que me ha producido más tristeza que alegría, aunque sería mejor hablar de indignación en este caso, es la irrupción de Bildu como segunda fuerza política en el País Vasco. Lo de regalar sueldos y colaborar económicamente con asesinos no es algo que me haga especial gracia. Y no lo digo yo, lo dijo el Tribunal Supremo, pero parece que que en el Constitucional, ese órgano sorprendentemente más cercano a la política que a la justicia, decidió que quizá convenía más tener en las instituciones a un partido que represente las aspiraciones de la antigua Batasuna y por ende, que sea el brazo político de ETA. A quien convenía lo dejo para interpretaciones particulares, pero es fácil sabiendo que era una condición del PNV para seguir apoyando al Gobierno en su agonía.

Y digo agonía hoy más que nunca porque el tiempo que pase hasta Marzo de 2012 no va a poder calificarse de mejor forma para el Partido Socialista. Cuando inesperadamente compareció Zapatero en la noche electoral tras saberse los resultados, creo que todos teníamos la misma pregunta en mente. ¿Anunciará Zapatero elecciones anticipadas después de que los españoles le hayan dicho que no confían en el proyecto del PSOE y que no se le quiere en el Gobierno? Pero no, Zapatero, que cuando más se parece a un ser humano es cuando está realmente hundido en la miseria como anoche, salió para echar la culpa a la crisis de este batacazo.

Es lógico que en la situación en la que nos encontramos los electores hayan tomado esta decisión, decía ZP. Obvio,  pero no creo que toda la culpa de que se quiera un cambio en la mayoría de España sea porque nos haya tocado en la tómbola de la vida sufrir una crisis como esta. Quizá la gestión de la crisis y las medidas que se han tomado, además de haber engañado a los españoles negándola desde un principio y anunciando cada mes que el siguiente saldríamos de ésta, haya podido cabrear al electorado español como mínimo levemente. Creo que lo que denota estos resultados es hartazgo.

Pero no podemos perder de vista el ambiente en que se ha desarrollado esta jornada electoral, y me refiero al obvio hartazgo que han demostrado también los españoles con las generalizadas concentraciones en todos los puntos de España y capitales europeas. Unos políticos y un bipartidismo que no representan las necesidades y demandas del electorado,  unos partidos que son una lacra para el sistema, la corrupción a manos llenas en nuestras desconcertadas caras, políticos con falta de responsabilidad absoluta sobre lo que dicen, deciden y hacen, algunos completos inútiles que están decidiendo sobre nuestro futuro, el gasto descontrolado, la falta de transparencia y de información, , un modo de promocionar corrompida, una Justicia desprestigiada y puesta en duda, una educación de una calidad ínfima, pensiones no garantizadas… lo mismo que el trabajo.

Siempre apoyé una movilización ciudadana porque es excesiva la crisis generalizada (no sólo económica) que se está viviendo en nuestro país, una crisis sistemática, política, de valores.

Y un sistema electoral que no representa de forma realmente proporcional la opción de los ciudadanos, beneficiando a los partidos mayoritarios y a los nacionalistas, sobrerrepresentando a unos e infrarrepresentando a otros. La culpa no la tiene la Ley D’Hont, puedo demostrarlo fácilmente, la culpa es del tamaño de las circunscripciones y el número mínimo de diputados de cada una de ellas.

Pero nuestro sistema electoral tiene muchos otros problemas, como los privilegios de que disfrutan en las campañas los partidos mayoritarios o el modo de financiación de las campañas.

Sea como fuere, este movimiento se ha visto patente en el aumento de los votos de partidos como Izquierda Unida, y el enorme aumento de los votos en blanco que, a mi parecer, es un error, ya que estos votos no hacen más que beneficiar a los partidos mayoritarios y dificultar a los minoritarios poder franquear la barrera electoral.

Por tanto, la mejor elección era o bien el voto nulo con algún modo de inscripción de protesta, aunque es algo que se queda en la mesa electoral correspondiente, o  la abstención racional y consciente, aunque sea difícil distinguirla del pasotismo. Sin embargo, otra opción que puede darse es la de estar tan rotundamente cabreado con el partido en el Gobierno, con su mala gestión, su dejadez para solucionar los problemas, su manipulación, sus mentiras hacia una población que ha tratado de idiota, sus medidas equivocadas y su falta de previsión, que la opción preferible fuera la de votar al partido que pudiera perjudicarle en mayor medida, que pudiera  echar al partido socialista del poder.

Un voto de castigo a un partido que debe pensar seriamente en aceptar que ya no representan a la mayoría española que más bien desea que le permita elegir cuanto antes.