Archivo para diciembre 2011

Feliz 2012 para todos

diciembre 31, 2011

Creo que no podía dejar que pasara 2011 sin escribir un último post de despedida.

Personalmente 2011 ha sido un gran año, sin duda. No podía haberme dado más, un Erasmus en una ciudad preciosa y con una gente increíble, muchísimos viajes y el comienzo de un Máster en Pamplona que me ha regalado unos compañeros y amigos inmejorables.

También ha sido un año cargado de noticias, con las revueltas árabes, el movimiento 15M,el terremoto en Japón, la visita del Papa en Madrid o la victoria del PP en las elecciones anticipadas en España por mencionar algunas.

Quizá ésta última sea una de las que mejor pueda explicar el año 2011 para España: las causas que llevaron a los españoles a dejar de confiar en el Gobierno del PSOE y la crisis que sigue y seguirá por lo que parece nuestro país. Pero también es una de las que más repercusión tendrá en el futuro 2012 español, las medidas que ya se han anunciado y los malos pronósticos económicos que se prevén.

Sin embargo, no podemos perder la ilusión y las ganas de sacar nuestros proyectos adelante, de que las cosas pueden ser mejor y de que podemos tener éxito.

Ojalá 2012 traiga consigo el mejor panorama posible, que no se llevo consigo la esperanza de tantos y tantos jóvenes como yo, que al menos sea el camino que desemboque en un futuro mejor, un futuro fuerte y consolidado.

Que 2012 sea para todos vosotros un gran año.

Un abrazo.

El impacto real de las redes sociales

diciembre 21, 2011
Intentando descubrir cuál es realmente el impacto que tienen las redes sociales en la actualidad y en concreto en las revoluciones ciudadanas que se han producido desde 2009, es necesario reflexionar acerca de varios artículos.
El primero de ellos es el popular, y por otra parte polémico, artículo de Gladwell. Mientras los medios, y en especial las redes sociales, se regodeaban en calificar las revoluciones sucedidas en Moldavia o el norte de África como “revoluciones twitter”, Gladwell afirmaba que realmente las revoluciones ciudadanas sucedidas no se habían producido debido a esas redes, si no que éstas simplemente habían sido eco de lo que había estado sucediendo. Gladwell se basaba para ello en el ejemplo de las revoluciones de 1960 en EEUU contra la discriminación racial en que no existían las redes sociales. Es decir, que las redes sociales son innecesarias para conseguir que la ciudadanía se una por una causa, se manifieste y se expanda hasta crear una revolución que consiga cambiar el estado de las cosas.

Ante estas afirmaciones y el revuelo que causó en las redes, Henri Jenkins escribió una respuesta en que criticaba a Galdwell haber comparado cosas totalmente distintas. Él afirma que en cada momento se han utilizado las herramientas de comunicación existentes para poder comunicar ideas o acontecimientos. Hoy en día, sin duda, Twitter es la plataforma más sencilla con la que contamos hoy, aunque para cada situación se necesita una herramienta o plataforma diferente. Jenkins utiliza el post escrito por un miembro de la UCLA, Ramesh Srinivasan, para apoyar su tesis de que los ejemplos de movimientos actuales, aunque no estén jerarquizados, están totalmente coordinados en red y perfectamente organizados.

Sin ninguna duda, no pueden compararse revoluciones pasadas y actuales, como tampoco incluso pueden compararse las sucedidas en África o en España. Los momentos, los contextos son diferentes, pero las comunicaciones, la visibilidad son esenciales para poder conseguir que una revolución, que no deja de ser un movimiento social para conseguir hacer presión para cambiar el rumbo de las cosas, serán siempre necesarias. En la actualidad, hablar de comunicación sin hablar de redes sociales es absurdo, incluso hablar de comunicación sin hablar de interactividad y de una viralidad mucho mayor y rápida que en momentos pasados no tiene sentido.

Es por ello que, aunque realmente no podamos decir que una revolución se haya creado gracias a las redes sociales, es igualmente inútil afirmar, como dijo Jay Rosen, que las redes sociales no tuvieron nada que ver con el modo en que se desarrollaron esas revoluciones.

También Manuel Castells afirmaría algo muy similar: “No fue una revolución por Internet. Pero sin internet esta revolución concreta no se hubiera producido”.

No hay una mejor frase para terminar esta reflexión. Obviamente una revolución no puede producirse por Internet, pero sin duda estas revoluciones, sin su correspondiente altavoz, que en este contexto no podía ser otro más que Internet, se difundieron de una forma extremadamente rápida, con imágenes en directo y de forma internacional, consiguiendo que la causa perseguida fuera un debate seguido en todo el mundo y la presión y la movilización fuera mucho mayor, más visible, más trascendente y con mayores posibilidades de triunfar.