Archivo para octubre 2012

La visión perdida de España

octubre 29, 2012

Hoy me percaté de algo. Conversaba con un amigo, antes periodista y hoy un increíble comercial. Me decía, MªCarmen, ya no leo el periódico, no veo el telediario, todo lo que nos dicen es mentira, todo es falso, todo es un engaño, se ríen de nosotros.

De aquello andábamos discutiendo cuando me di cuenta que, al fin y al cabo, no de forma tan radical, a todos nos ha invadido un sentimiento similar. Encuentro entre un gran número de personas, hace un tiempo muy activas, ávidas de información, de debate, de defensa de ideas e ideologías, una desesperanza y una apatía, un desengaño, una desilusión que me preocupa. Y me preocupa percatarme de que formo parte de esta corriente a la que nos ha arrastrado la propia situación en la que vivimos, desesperanza vital, del propio futuro, de las posibilidades de cada uno para cambiar las cosas, para conseguir que mejoren. El sentimiento de habernos quedado solos, de vivir en otra esfera, de que el debate político queda lejos, como un deplorable espectáculo que se sucede de forma paralela a la realidad.

Y me percato de ello en un momento en que la actividad política está siendo frenética, elecciones en el País Vasco, en Galicia, próximamente en Cataluña, donde paralelamente se debate su posible independencia o “la creación de un Estado propio”, crisis interna del PSOE, convocatoria de una huelga general….

Sin embargo, lo paradójico es que este sentimiento de apatía y desinterés se deba precisamente a esta actividad actual. Quizá de lo que la ciudadanía esté cansada es de sentarse a contemplar unos debates infructuosos que no han cambiado a pesar de la crisis y de la necesidad de soluciones. De que la clase política cree unas polémicas y problemáticas propias en las que se intente entremezclar a la ciudadanía confundiendo y alejándose de los problemas reales. Quizá los ciudadanos lo que esperan encontrar sea sinceridad, transparencia, voluntad de mejora, voluntad real de un cambio en una dirección, contemplar un rumbo, unas ideas claras, coherencia, unidad ante la adversidad por la que atraviesa España.

Ojalá pudiéramos contemplar en nuestra política esa “visión de país” como gusta a algunos denominar a un proyecto político claro, firme, sólido, en el que el fin, alcanzar una España como desearíamos que fuera, prime por encima de intereses menores que en nada ayudan, al menos, al ánimo de cada vez más españoles desencantados.