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La recién descubierta actividad de lobby

abril 1, 2013

Me sorprende comprobar cómo últimamente parece que los profesionales y la profesión del lobby han salido de una caja de los truenos que había estado hasta ahora resguardada en algún lado. De pronto, libros, periódicos, radios y televisiones dedican sus espacios a tratar este tema desde distintas perspectivas y no siempre con una valoración positiva.

Hasta ahora, y aún ahora, el término es increíblemente desconocido por una enorme parte de la población española y lo que puede explicarse de forma rápida y superficial es posible que provoque la tendencia a observar esta actividad con cierta desconfianza.

Vivimos momentos turbulentos, con la política y los políticos totalmente desacreditados, con continuas movilizaciones sociales, con los ya conocidos como “escarches” escenificando la movilización radical y respondiendo a aquel “y aquí no pasa nada”, con poco dinero que gastar y muchos sectores necesitados de él, con periódicos como El Mundo criticando en su editorial la política alejada de la sociedad que mantiene el Gobierno y en concreto el Presidente actual.

La Ley de Transparencia tan ansiada sigue en tramitación, parece que no será tan ambiciosa como pudiera serlo, el popular Open Government está en boca de muchos, pero ni parece realizable ni que sea una demanda urgente de la sociedad.

Y en este escenario los lobbies aparecen como un poder en la sombra que puede tejer las leyes según los intereses de los sectores económicamente más poderosos.

Todo ello acompañado de esa música conspiranoica de fondo que se adapta a todo reportaje sobre lobby.

Tengo que decir que me fatiga esa música. Esa música y toda la escenografía de tensión y maquinaciones que aparenta conllevar esta actividad.

Por ello, aprovechando el interés que de pronto parece haber suscitado el asunto, me veo obligada a romper una lanza por lo que considero una profesión apasionante, especialmente para aquellos amantes de la ciencia política, del funcionamiento de la Administración, de la actualidad, de la comunicación y de la estrategia. Esto por lo que concierne a los profesionales, pero para parlamentarios y políticos no cabe subjetividad alguna al subrayar la condición de necesidad de esta actividad para elaborar un marco normativo.

Y hablo de “profesión” por no referirme a aquellas asociaciones, plataformas, organizaciones que de una u otra forma ejercen una función de lobbies en la defensa legítima de sus intereses, pero que se sienten ultrajadas si se denomina su actividad como tal.

Una profesión que clama por ser reconocida no solo de facto, por ser regulada cuanto antes aprovechando a ser posible la Ley de Transparencia que se tramita en el Congreso. Lo que se busca es la máxima transparencia mediante un registro claro y público de lobbistas y un registro de todo aquel que haya “ejercido influencia” durante la tramitación de una determinada ley.

Y esto es así por que solo así la actividad del lobby será conocida y reconocida en España. Por eso y porque solo así podremos ahorrarnos, por fin, la dichosa música de fondo al hablar sobre una profesión que nada tiene de oscura, sino todo lo contrario.

La visión perdida de España

octubre 29, 2012

Hoy me percaté de algo. Conversaba con un amigo, antes periodista y hoy un increíble comercial. Me decía, MªCarmen, ya no leo el periódico, no veo el telediario, todo lo que nos dicen es mentira, todo es falso, todo es un engaño, se ríen de nosotros.

De aquello andábamos discutiendo cuando me di cuenta que, al fin y al cabo, no de forma tan radical, a todos nos ha invadido un sentimiento similar. Encuentro entre un gran número de personas, hace un tiempo muy activas, ávidas de información, de debate, de defensa de ideas e ideologías, una desesperanza y una apatía, un desengaño, una desilusión que me preocupa. Y me preocupa percatarme de que formo parte de esta corriente a la que nos ha arrastrado la propia situación en la que vivimos, desesperanza vital, del propio futuro, de las posibilidades de cada uno para cambiar las cosas, para conseguir que mejoren. El sentimiento de habernos quedado solos, de vivir en otra esfera, de que el debate político queda lejos, como un deplorable espectáculo que se sucede de forma paralela a la realidad.

Y me percato de ello en un momento en que la actividad política está siendo frenética, elecciones en el País Vasco, en Galicia, próximamente en Cataluña, donde paralelamente se debate su posible independencia o “la creación de un Estado propio”, crisis interna del PSOE, convocatoria de una huelga general….

Sin embargo, lo paradójico es que este sentimiento de apatía y desinterés se deba precisamente a esta actividad actual. Quizá de lo que la ciudadanía esté cansada es de sentarse a contemplar unos debates infructuosos que no han cambiado a pesar de la crisis y de la necesidad de soluciones. De que la clase política cree unas polémicas y problemáticas propias en las que se intente entremezclar a la ciudadanía confundiendo y alejándose de los problemas reales. Quizá los ciudadanos lo que esperan encontrar sea sinceridad, transparencia, voluntad de mejora, voluntad real de un cambio en una dirección, contemplar un rumbo, unas ideas claras, coherencia, unidad ante la adversidad por la que atraviesa España.

Ojalá pudiéramos contemplar en nuestra política esa “visión de país” como gusta a algunos denominar a un proyecto político claro, firme, sólido, en el que el fin, alcanzar una España como desearíamos que fuera, prime por encima de intereses menores que en nada ayudan, al menos, al ánimo de cada vez más españoles desencantados.

No solo de la economía vive la crisis española

diciembre 15, 2010

Moody’s amenaza con bajar la nota de la deuda española. Menos solvencia por tanto. Con lo que disminuiría aún más la confianza en nuestro país. Estupendo. Pero Salgado dice que eso son tonterias y que ya verán estos de Moody’s como hacemos unas reformitas y arreglamos esto.

La reforma de la que hablaba Salgado con optimismo es la reforma de las pensiones que Europa nos reclama con urgencia y que ya está debatiendo la Comisión del Pacto de Toledo en el Congreso.

El próximo 28 de enero el Gobierno presentará el texto definitivo, pero parece que el camino se dirige hacia un aumento del periodo de cálculo de las pensiones y un aumento de la edad de jubilación, que con esto de que vivimos más se nos ha aguado el plan.

No me pronunciaré de momento hasta que no se defina el proyecto, sin embargo, aunque no me pronuncie sobre las medidas concretas, es obvio que es urgente y necesario emprender una reforma de este sistema. En lo que a mi me concierne, que en estos casos siempre barremos para casa, si se asegura que el sistema de pensiones está asegurado para los próximos 30 años… y yo tengo 24… ¡Solo hay que echar cuentas para que un escalofrío te recorra el cuerpo!

Viendo la situación como está, no son muy esperanzadores los años posteriores a esos 30, así que mejor empezar a tomar medidas de algún tipo o se preveen hordas de ancianos famélicos en las puertas de la Moncloa.

Pero también será necesario para mejorar la imagen de la marca España, que se encuentra por los suelos en los tiempos que corren. Y parece una tontería esta frase tópica que acabo de largar y que se escucha constantemente, pero no, no es ninguna estupidez. Es algo que realmente me preocupa, porque de esa imagen dependemos todos.

Y está de capa caída en cuanto a la economía se refiere, al sistema productivo, a la competitividad, a la productividad, a la investigación, a la industria.. pero también las instituciones y la política crean una enorme desconfianza interior y exterior.

Por lo que se refiere a esa crisis institucional, me preocupan demasiados aspectos, pero es especialmente preocupante el desvanecimiento de la separación de poderes en España. Es terrible como contamos con cada vez más y más ejemplos de la intromisión del poder ejecutivo en el resto de los poderes.

Empezando por un gobierno a golpe de Decreto, con 13 decretos-ley este año, pasando por el caso Faisán con Rubalcaba al frente, llegando a la aberrante y atemorizante politización de la Justicia española, en lo que tampoco Rubalcaba ha tenido escasa culpa.

Pero también cabe en este aspecto institucional la Administración española, duplicada (o multiplicada) lenta, cara, poco productiva y excesivamente pesada.

Si pasamos al terreno político, el tema es mucho más entretenido aunque igual de desesperanzador.

Podíamos solo desayunarnos con la claudicación del PNV y Coalición Canaria para dar oxígeno a un Gobierno al que le debería haber sido negada toda supervivencia a juzgar por las críticas que se vertían desde el mismo PNV en un momento no muy lejano como fue el Debate del estado de la Nación.

Pero una vez a salvo, Zapatero ha sido abducido y nuestro viejo conocido Rubalcaba, que si no tuvimos ya suficiente con conocerlo como el portavoz del gobierno de los GAL, saber que fue un político mentiroso, parte de un gobierno mentiroso, y que aún así no tuvo reparos en montar el dantesco espectáculo que tuvo lugar en España entre el 11 y el 14 de marzo abanderando aquella sentencia de “queremos un gobierno que no mienta”, ahora lo tenemos en cada comida como Ministro del Interior, como Vicepresidente y como Portavoz. Este amontonamiento de cargos hace que en sus decisiones tenga que contradecirse o sufrir choques de intereses, dignos solamente de un experto en desdoblamiento de personalidad para no sufrir un problema de esquizofrenia y trastorno bipolar.

Pero por si fuera poco, ahora tenemos también que digerirlo ejerciendo funciones de Presidente del Gobierno como vimos en la crisis de los controladores o en Valencia, en la presentación de Alarte como candidato, donde los militantes del PSPV, a falta de Zapatero, le gritaban Presidente a Rubalcaba. Vivir para ver.

Y es que se dice, se comenta, que reviviremos la escena de Suárez y Calvo-Sotelo, pero con unos protagonistas radicalmente diferentes y con un escenario nacional escalofriante.

Aún más escalofriante me resulta la prolongación del estado de alarma sin existir un estado real de alarma, a no ser que nos estemos refiriendo a los 5 millones de parados que hay en este país y a que podamos acabar todos como el asesino de Olot porque los clientes no pagan o los bancos embargan las viviendas.

Un estado de alarma, con las restricciones que ello supone, decretado solamente para prevenir y no hacer frente al problema ni poner solución a un conflicto que, aunque grave, es un conflicto laboral. Me exaspera leer en las redes sociales como se repite la tesis de ¿esto afecta al ciudadano medio? No ¿le beneficiará en Navidades? Sí, pues ya está, solución correcta. Increíble.

Pero si hablamos de Gobierno hay que hablar de oposición, que, por no alargarme, no la extenderé a todos los grupos parlamentarios, y solamente me referiré al Partido Popular, que para algo es el principal y la alternativa real.

Hace un par de días, nuestros sueños, nuestra esperanza puesta en nuestro principal motivo de orgullo (y en estos momentos el único), el deporte español, se derrumbaba bajo la sospecha del doping. El espejo en que nos mirábamos caía ante el desconcierto de todos.

¿Y por qué mentar esto si hablamos de política y oposición? Pues simplemente porque el portavoz del PP tuvo la feliz ocurrencia de afirmar que era Rubalcaba quien había destapado este caso en este momento para ocultar en los medios el éxito de Rajoy en el Pleno del Congreso del día anterior, quien, por otra parte, aunque muy inegniosamente, llamó a Blanco inútil total, lo cual, por muy cierto que esto sea, no es propio de un orador como Rajoy y de una cámara parlamentaria.

Y con todo este barullo nos llega el Informe PISA. Tenia que hacer mención a ello aunque a la educación española le dedicaré un post aparte. Simplemente desolador, por mucho que Gabilondo nos consuele diciendo que la educación en España “no es un desastre”. No… ¡es una auténtica calamidad!! Me preocupa este tema especialmente porque considero que la educación es la base de una sociedad, su presente y su futuro, y da verdadero pavor pensar en las generaciones que están formándose y en la que les seguirán. El sistema educativo, pero también gran parte del profesorado y sobre todo los valores que se deberían implantar en este periodo son calamitosos.

Hoy mismo aparecía un nuevo dato de la llamada “generación ni-ni”, aquello del ni estudio ni trabajo, y parece que la cifra aumenta. Cierto es que parte de este colectivo simple y llanamente no tiene motivación por hacer nada y vive bien y cómodamente así. Pero también es cierto que parte de esta cifra la componen jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar o que ya se han formado y no encuentran trabajo. Como joven, tengo a mi alrededor un enorme número de personas muy preparadas y están descorazonadas, desilusionadas y frustradas por no encontrar un trabajo. Es duro.

De momento han habido suficientes reflexiones acerca de la crisis general que se cierne sobre España. ¡La próxima vez seré más concreta y más escueta!

El político, ese ser denostado

noviembre 20, 2010

Hace un tiempo que quería escribir sobre ello, pero ha sido el Señor Luna finalmente quien me ha dado motivos para hacerlo. Y es que curiosamente este señor, erigido en adalid de la corrección política y el deber ser en les Corts, ha sido imputado por presunto cohecho.

El asunto concreto no merece la pena plasmarlo aquí porque, como toda la trama Brugal, es algo cutrillo y casposo, pero él mismo ha creado artificailmente la relevancia de este hecho al haber estado durante casi dos años machacando al presidente Camps una y otra vez su deber de irse a su casa tras una imputación.

Sin embargo, ni las reformas de la casa de Luna ni los trajes de Camps vienen son el propósito de este post.

A lo que yo queria referirme es esa política instaurada en nuestra querida España y especialmente en la Comunidad Valenciana de lanzarse en el hemiciclo argumentos basados en quien es o ha sido más corrupto.

Nos hemos acostumbrado, nos hemos habituado y ya vemos como algo normal y propio de quien tiene poder que utilice éste, si puede, en su propio beneficio y responder a intereses propios o los de la familia, que para eso son de la misma sangre. Pero nos olvidamos de lo fundamental, y es qué representa un político. Porque en mi humilde e inocente opinión, aún creo que los políticos, al igual que los funcionarios, son servidores públicos, que velan por el bienestar de sus ciudadanos, sean o no votantes suyos, son representantes de la ciudadanía y han adquirido el poder para llevar a cabo unas políticas que consideran las más adecuadas para que esa sociedad, que ha depositado su confianza en un ellos y sus equipos, sea próspera y tenga una buena calidad de vida.

Como podréis imaginar, después de soltar radiantemente esta idea en cualquier foro, el personal no puede evitar dejar escapar una carcajada pero, ¿es que no es esto la política? ¿Le obligan a alguien a dedicarse a la política? Weber afirmaba que hay una diferencia entre vivir de la política y vivir para ella, y yo, aunque afirmara también que “quien busca la salvación de su alma y la de los demás que no la busque por el camino de la política” , personalmente seguiré pensando que pueden y deben existir los segundos.

A pesar de esta, espero que no, utopía, lo cierto es que la realidad en España es descorazonadora. Corrupción en todos los puntos de la geografía española, especialmente en municipios, donde es mucho más sencillo el contacto directo, los clientelismos y tratos de favor. Corrupción de todos los grados, modelos y, lo más destacable, de todos los colores.

Pero hay medidas para conseguir erradicar la corrupción. Los códigos de buen gobierno de los diferentes partidos y de la FEMP son buenos comienzos, de hecho, en el caso de ponerse realmente en práctica, serían realmente efectivos. Incluso si el pacto de Estado que propuso el PP en 2009 sobre un código de buen gobierno entre los grandes partidos se llevara a cabo y se instaurara, tendríamos mucho ganado. Eso sí, sin trampas, con absoluta claridad y firmeza absoluta.

Los índices de transparencia como los planteados por Transparencia Internacional, donde el eje principal es la transferencia de la totalidad de la información del municipio o comunidad a los ciudadanos, desde sueldos, pasando por presupuestos, y llegando a subvenciones, contrataciones o planes de urbanismo son también un buen método.

Pero ejecutar todo esto, lamentablemente, lo veo lejano. Y a día de hoy solo podemos contentarnos con ver un penoso debate donde en vez de cuestiones realmente importantes, los parlamentarios se dedican a espetarse acusaciones basadas en el “elaborado” argumento de “y tu más” cuando se les acusa de ser unos corruptos empedernidos.

Se nos ha ido la cabeza. Necesitamos políticos profesionales, con sueldos aceptables, personas válidas que no prefieran acudir a la empresa privada sabiendo que allí serán mejor recibidos.

La política es una dedicación ilusionante y dedicada al servicio de los demás. No cambiemos su sentido real o terminaremos en el trayecto en que vamos, un camino en que los españoles ya ven a la clase política como el tercer problema cuando deberían indudablemten ser la solución.

El siempre esperado debate del estado de la Nación

julio 15, 2010

Mañana tendremos tiempo de escuchar y leer opiniones y análisis profundos y profusos de lo que ha sido el Debate del estado de la Nación que suele seguir con mucho interés, a pesar de que este pueda decaer por el sopor que algunos puedan producir en sus intervenciones.

Primero he de disculparme ante aquellos que me requerían por abandonar mi querido blog durante más tiempo que nunca. Además de excusarme en mis exámenes y en diversos asuntos que copaban mi cabeza, también diré, como dice un gran amigo, que el microblogging está comiendo terreno al “tradicional” (si es que puede definirse así) blog, y en mi caso, twitter está produciéndome una adicción difícil de predecir cuando me hice la cuenta.

Así que los gritos de los logros de nuestra Selección, los comentarios de la sentencia del Estatut y mis más que diversas opiniones sobre el debate de hoy, las he ido vertiendo en este espacio de 150 caracteres, todo un reto para quien le cuesta escribir menos de 4 líneas para decir cualquier cosa.

Sin embargo, me parecía aberrante no plasmar en este blog un triunfo como el español, aunque haya sido en terreno futbolístico (sin dejar otros deportes de lado en que somos grandes líderes), un éxito que ya ha hecho historia y que todos los que hemos tenido la suerte de vivirlo, lo recordaremos siempre, sin duda alguna.

Mi bandera sigue todavía ondeando en mi balcón, aunque lo cierto es que no se cuanto tiempo debería ser el adecuado para esperar a quitarla. Igual se me olvida.. Sea como sea, hemos tenido el gustazo de ver banderas, pinturas, bufandas, camisetas y demás artilugios y merchandasing español por doquier, con gran preferencia por los sombreros de paja rojigualdos. Durará lo que dure la euforia, e incluso ni eso, porque parece que los símbolos no eran de la Nación, sino meramente futbolísticos, como escuchaba en televisión comentaristas creadores de frases como “la bandera de la selección”. Sin comentario alguno al respecto. Así vamos.

De la sentencia del Estatut, creo que haré una mención especial a ello en un post diferente, porque estoy convencida de que dará mucho que en cuatro años no se ha agotado el tema en cuestión.

Así que os dejo con el tema de hoy, que no ha sido ni más ni menos que el debate del estado de la Nación, de esa Nación única e indisoluble que algunos están empecinados en resquebrajar.

Qué decir que no podáis leer mañana. Solo un detalle sintomático. Ved la portada de El País de mañana Jueves 15 de Julio. La verdad es que no comprendo la elección de esta portada con el que debería ser tema de la semana en segundo plano por debajo, no de una catástrofe natural, no de una detención masiva a ETA, no.. por detrás del Festival de Benicasim… Lo que decía, incomprensible.

Creo que ni siquiera lo es habiendo pedido Zapatero del modo clamoroso y sonrojante como lo ha hecho.

Muchos dirán, y estaría de acuerdo con ellos, en que a Rajoy le falta forma, personalmente diría que le ha faltado comunicar en los gestos y en el tono, en el escaso énfasis que le pone a las idea-fuerza, a aquello que teóricamente es lo más relevante en su discurso. Peca de esto, cierto, pero, y a pesar de que el primer discurso me ha resultado algo vago y vacío de contenido, la réplica ha sido especialmente buena, magnífica e atrevería a decir. Con datos sobre la mesa Rajoy le ha demostrado a Zapatero sus vaivenes y falacias, sus mentiras y su ineptitud para cumplir promesas, todo aquello que pone de relieve y justifica la enorme falta de credibilidad que está sufriendo Zapatero con lo que ello conlleva.

Porque no es solo la credibilidad que pueda o no evocar este sujeto en el Congreso. Es que la confianza que produzca el Presidente del Gobierno se traduce tanto en el interior del país como en el exterior, y la falta de confianza solo puede provocar problemas como los que ya está causando.

Como decía, gran intervención de Rajoy en que de nuevo, como lo volvería hacer en la segunda réplica, interpeló a Zapatero proponiéndole como la mejor medida a llevar a cabo para la mejora de la situación española que disolviera el Parlamento y convocara elecciones.

Pero a nuestro querido residente monclovita poco le importan las palabras de la oposición y de la misma manera que le recriminaba como suele hacer, no aportar ideas y alternativas, retaba a Rajoy a realizar una moción de censura.

En mi humilde opinión, la aprobación o no de los próximos presupuestos será una “moción” para Zapatero, ya que tendrá que poner en marcha toda la maquinaria de pactos y negociaciones para poder sacarlos adelante, y visto como está el panorama político, no se quien le conviene más y si estará dispuesto a ello.

De Duran i Lleida ni mentarlo, entre él y Zapatero en sus réplicas han malgastado un enorme tiempo precioso del debate para lanzarse recriminaciones en torno a la sentencia del Estatut. El uno afirmando que PSOE tiene la culpa de los recortes en el autogobierno y el otro respondiendo con el recuerdo de su apoyo al un articulado manifiestamente inconstitucional e insolidario sin pudor ninguno.

Vivir para ver.

Erkoreka, en mi opinión, ha sido el mejor orador, aunque su dircurso rezumara rencor y resentimiento por todos los poros al reprochar al jefe del Ejecutivo su estrategia de negociaciones con unos y con otros según el viento sople olvidándose de quienes en su momento le respaldaron.

Pero señor Erkoreka, usted mejor que nadie debería saber como son estas cosas, como decía Zapatero con los brazos en cruz, estaría encantado de tener un apoyo estable, pero no hay suficiente profundidad en nuestro amor, por tanto, no es cuestión de querer llevar esta estrategia, es necesidad.

Ojalá podamos reírnos de esto algún día…

mayo 23, 2010

Me encantan los fines de semana. Ese momento de la semana en que todo el clan político se pone en mangas de camisa arremangada y se reúne con sus más afines seguidores en ferias de muestras, poli deportivos o pabellón similar para fidelizar aún más a esos que ya está convencidos y para que los arengamientos, los ánimos y las explicaciones auto complacientes se escuchen en los medios de comunicación.

A Zapatero este fin de semana le han hecho falta tres cuartos de hora para convencer a sus simpatizantes de las medidas que se han seguido, o se seguirán, o supuestamente y de algún modo se pondrán en marcha.

Analizando las estrategias que podrían seguir ambos partidos, me percaté del gran margen de maniobra que tiene el PSOE frente al PP. No importa que radicalicen su mensaje, que radicalicen el mensaje de su oponente como han hecho en cada campaña y día a día durante la legislatura, que fanaticen, que movilicen a la sociedad… Sin embargo, intentad solamente el ejercicio de aplicar lo que acabo de enumerar en el campo del PP y veréis como el margen de actuación se reduce notablemente para no molestar a unos o a otros, a sus sectores de aquí y de allí y no provocar una movilización oponente.

Pero en estos días que corren, comprobamos el miedo por parte de algunos sectores del PSOE de haberse quedado sin un discurso de izquierdas.

Todas aquellas bondades que Zapatero proclamaba hasta no hace mucho tiempo, se desvanecen por las circunstancias y por haber despilfarrado inconsciente e imprudentemente.

Aquello que no iba siquiera a tocar, pensiones, sueldos de funcionarios, ayudas sociales, han sentido sustancialmente el tacto del residente monclovita.

Sin embargo, me preocupan más aspectos de este asunto. Me preocupa lo que hemos venido viendo o escuchando desde el primer momento de la noticia. Cambios, bandazos, descoordinación… No se sabe muy bien que se hará, pero mucho menos cómo.

Es difícil tocar esas pensiones, y parece que mucho más es reducir el sueldo del personal público. ¿A cuales? ¿Funcionarios? ¿ Contratados laborales también? ¿Estatales o de las Comunidades autónomas? ¿y locales? Y ahora nos informa que también las empresas públicas deben aplicar este cambio.

¿Como Sr. Zapatero? Me pregunto realmente cómo va a hacerlo, cómo se va a regular esto a estas alturas de ejercicio, cómo se va a controlar una reducción salarial progresiva. Es realmente complejo, tanto su articulación como su control.

Pero nada se nos dice, nada se nos aclara. Ni siquiera entre los miembros del Gobierno pueden aclarar si vamos a sufrir un aumento de los impuestos que “perjudiquen” sobre todo a las “rentas altas”. Tras un día de descontrol terminan afirmando esta medida, pero de nuevo sin concreciones, confusa, vaga. Jamás sabremos muy bien qué son rentas altas para este Gobierno ni si será precisamente ésta una medida a la que bien le iría ese dicho castellano de “peor será el remedio que la enfermedad”, porque bien podríamos jugarnos la inversión en nuestro país siendo precisamente, si mal no recuerdo, el tejido empresarial el único que puede sacarnos de esta crisis.

Así que ayudémosle, démosle facilidades, incentivos, facilitémosle el crédito para inversión, hagamos esa necesaria reforma laboral, cambiemos el sistema productivo…

Qué lejos veo estos cambios… España empobrece, sufre las temidas deslocalizaciones industriales y enflaquece… y se mueve con un motor que envejece progresivamente más y más…

Sin duda, el futuro es incierto, y en estos momentos da miedo enfrentarse a él. Espero que tena razón uno de los dos hombres que conversaban esta mañana a mi lado en la calle “Crisis? Yo ya he vivido otras y, créeme, dentro de unos años nos reiremos de esto”

Ojalá sea así.

Aún deberíamos estar agradecidos a Zapatero

mayo 17, 2010

Deberíamos alegrarnos todos y regocijarnos en la gran suerte que hemos tenido de toparnos con un Presidente solidario y patriota, capaz de afirmar con rotundidad que es su responsabilidad pensar en España y no en su futuro.

Y es que parece ser que los recortes del gasto social que van a emprenderse como posible solución a la crisis que estamos sufriendo no están traduciéndose en votos favorables ni en palabras cariñosas ni de agradecimiento.

No se si Zapatero esperaba que todos le siguiéramos con aquella frase que siempre me negué a compartir de “estoloarreglamosentretodos”, que le apoyáramos, que le diéramos un abrazo y le dijéramos “gracias presidente, con estos recortes en gasto social traducido en ayudas y prestaciones que nunca recibiremos seguro que salimos de esta”.

Por eso nuestro nuevo salvador nos comprende. Sabe que podemos estar ofuscados con las medidas anunciadas, y por eso hoy nos brindaba toda su comprensión. “Será duro, pero lo hago por vuestro bien a pesar de que ahora os podáis molestar un poquito conmigo. No olvidéis que en su día aumente las pensiones más que la inflación para que se revaloricen el año que viene. No olvidéis que un día anuncié un cheque bebe que nos puso los 25, de 27, en el ránking europeo de ayuda a la familia. No olvidéis que un día aprobé una ley de dependencia aunque no tuviera fondos. Mi Gobierno sigue siendo el mismo de antes, tan social como siempre y que continúa velando por el bien común.”

Sin embargo, lo que Zapatero parece que no recuerde es que hace no muchos días se negaba a emprender medidas. Lo que no comenta es la presión a la que se ha visto sometido para llegar a pronunciar la palabra crisis y unirla a medidas reales, a planes, a soluciones desesperadas, por parte de la Unión Europea y de EEUU que ven a España como una amenaza.

Empezó por negar la crisis, siguió por considerarla de menor importancia, continuó con los constantes anuncios de brotes verdes en nuestra economía y terminó por no hacer absolutamente nada como mejor solución.

Cierto es que llegados al punto que habíamos llegado, pensar en una solución era complicado y, como debió haber previsto, hiciera lo que hiciera, su rédito electoral iba a descender en picado.

Las medidas debieron haberse tomado mucho antes. Incluso antes de la crisis. Entonces hubiera podido llevarse a cabo algún plan coherente y enfocado en una dirección.

¿Ahora? Ahora damos bandazos, como pollos sin cabeza, sin saber muy bien donde vamos.

El objetivo urgente es reducir el déficit para alcanzar lo establecido en el Pacto de estabilidad… o al menos hacer como que lo intentamos.

Para ello, básico, reducir gastos o incrementar ingresos o ambos unidos. El concepto está claro, pero en una situación como la actual…

Podríamos pensar en aumentar impuestos, contar así con más ingresos y poder hacer un mayor gasto social, dar más ayudas, más incentivos a empresarios y particulares para inversión y consumo, mover así la economía, más ingresos públicos… Pero ahora no estamos como para aumentar impuestos o nos comen… lo único que se produciría es un retroceso en la economía. Tachado.

Podríamos también reducir impuestos, lo cual obligaría a recortar gasto público pero conseguiría que la gente consumiera y la economía volver a tomar funcionamiento y ello retornara al erario público en forma de ingresos contantes y sonantes.

Pero visto el panorama y la experiencia, lo único que el personal haría ahora con el ahorro de impuesto es ahorrar y pagar deudas. Poco más.

Podríamos también reducir los impuestos y aumentar el gasto social… No, creo que muy viable no parece ser. ¿Aumentar impuestos y recortar gasto social? A patadas salimos…

Y todo esto ambientado en una restricción crediticia que ahoga a empresarios y familias y que va a peor…

Así que concluimos que cualquier solución que se tome ahora será nefasta, tanto para la sociedad española como para la imagen política del Gobierno.

El momento de tomar medidas pasó hace años, en el momento en que la economía española gozaba de buena salud. Sin embargo, el Gobierno prefirió ser malgastador, manirroto y gastar, gastar en lo que no debió sin tomar medida alguna, para encarrilar en alguna dirección nuestra economía.

El momento de emprender recortes que no afectaran directamente a los sufridos ciudadanos españoles también pasó. Sin embargo, resulta del todo incomprensible ver cómo esos recortes no se han producido todavía y se ha pasado directamente a los más radicales y que recaen en pensiones, sueldos y ayudas a quienes verdaderamente lo necesitan y no a asociaciones y organizaciones absurdas, Ministerios absurdos, observatorios absurdos o informes más absurdos aún, subvenciones para el cine, para partidos y sindicatos. Y para terminarlo de rematar, a Montilla tenemos que escucharlo en catalán y un traductor nos lo traducirá al castellano, lengua que parece ser, no domina.

Entonces Zapatero ya pensó en sí mismo y en su futuro. Ahora dice pensar en los españoles.

Si tanto piensa en nosotros, que nos deje elegir. Que convoque elecciones y nos permita decidir si queremos que siga, él y su Gobierno continue en el poder.

Aunque, quien sabe, quizá porque piense en nosotros no nos deje ser impulsivos e impetuosos y dejarnos llevar… y como buen padre nos dirá “yo lo hago por vuestro bien, cuando seáis mayores lo entenderéis.”