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El laberinto de la financiación de los Partidos Políticos en España

enero 23, 2013

Tras la polémica surgida a partir de las informaciones sobre la financiación irregular que, según ha informado la prensa nacional en los últimos días, podría haberse producido en las filas del Partido Popular, se ha iniciado de nuevo un debate de difícil conclusión ¿Cómo impedir la corrupción en los partidos políticos?

La última gran reforma que se realizó acerca de la financiación de los partidos se realizó en octubre de 2012. Sin embargo, en aquel entonces no se prestó una gran atención mediática a aquella norma que tardó un año en gestarse y que, sobre el papel, ha sido la que mejor ha conseguido regular esta cuestión.

Partíamos de una tibia Ley de 1987 que dejó de adecuarse a los tiempos y a los acontecimientos, una Ley que permitía las polémicas y nada transparentes donaciones anónimas. Éstas no serían consideradas ilegales hasta una reforma que tardó 20 años en llegar, en 2007, durante la primera legislatura de José Luís Rodríguez Zapatero. Durante la tramitación de este nueva Ley de financiación de partidos, CIU puso en duda la constitucionalidad de la publicidad de la identidad de los donantes y es que, según publicó el periódico El País, este partido habría acumulado el 47% de las donaciones anónimas en el periodo de tiempo que separa una Ley de otra.

La Ley del año 2007 fue, sin duda, una reforma necesaria y suponía un avance en el control de la fiscalidad de los entes políticos. Sin embargo, aún quedaba mucho por hacer, especialmente en lo relativo a las fundaciones ligadas a los partidos, las cuales podían recibir dinero de empresas privadas que prestaban servicios a la Administración, con lo que la prohibición de esta actividad por parte de los propios partidos podía ser fácilmente burlada.
Cuatro años más tarde, en 2011, el Grupo de Estados contra la corrupción (GRECO), creado por el Consejo de Europa para asegurar el cumplimiento por los Estados de sus estándares contra la corrupción, determinaba en uno de sus informes sobre España los avances y mejoras en las reformas en el Código Penal en materia anticorrupción pero, sin embargo, destacaba especialmente la escasa transparencia dominante en torno a la financiación de los partidos. En este mismo informe el GRECO incluía una serie de recomendaciones que España debería aplicar en un plazo máximo que finalizaría el 31 de octubre de 2012.

Sería antes de esta fecha, el 23 de octubre de 2012, cuando la nueva Ley de financiación de Partidos Políticos se publicaría en el BOE. Esta norma avanza en aquellos puntos que el GRECO destacaba, cuestiones sobre control y, sobre todo, transparencia en las cuestas de los partidos y los organismos que de ellos dependen, como son las fundaciones.

El nuevo marco normativo continúa haciendo compatible la financiación pública con la privada, pero establece modificaciones en ambas. En cuanto a la financiación pública, se fijaba un recorte del 20% en las subvenciones del pasado año y, a partir de entonces, serán los Presupuestos Generales del Estado, aprobados en sede parlamentaria, los que establecerán las futuras cuantías que reciben partidos, fundaciones y asociaciones vinculadas, una medida que fue muy discutida durante el debate de la Ley. Los Presupuestos para el año 2013 ya han dispuesto una disminución en más del 50%.

Por lo que respecta a la financiación privada, se establece un máximo anual de 100.000 euros por persona física o jurídica donados a los partidos y de 150.000 euros a sus fundaciones. Este límite de 100.000 euros se aplica de igual forma en el caso de las condonaciones de las deudas que los partidos hayan contraído con las entidades bancarias, un cauce que, para muchos, supone un modo de donación indirecta y que el partido UPN solicitó suprimir. En caso de que las donaciones superen los 50.000 euros, estas cantidades deberán ser notificadas al Tribunal de Cuentas, así como los bienes inmuebles que, sorprendentemente, no cuentan con un límite fijado.

Tampoco la enmienda de UPN que solicitaba la prohibición de las donaciones privadas fue aprobada, ya que se consideró que, con los controles y exigencias necesarias, estas donaciones son positivas. Sin embargo, sí se decidió ampliar la tipología de empresas a las que no se les está permitido realizar estas donaciones. Si anteriormente sólo las empresas públicas y aquellas que tuvieran contratos vigentes con la Administración Pública estaban vetadas, se sumarían ahora aquellas empresas que compartieran órganos de dirección con las anteriores y empresas que recibieran subvenciones de la Administración. Esta prohibición se extiende además a las fundaciones y asociaciones de los partidos políticos.

Por otra parte, se le concede al Tribunal de Cuentas una capacidad sancionadora de la que carecía, pudiendo fiscalizar todos los ingresos, de partidos y fundaciones, y pudiendo imponer sanciones por rebasar los límites marcados o no presentar las cuentas justificadas. No obstante, también esta Ley de financiación determina que el plazo de la prescripción de las infracciones será de cuatro años a contar desde el momento de la comisión de la infracción. Esta cuestión ha supuesto un punto de confrontación debido a que el Tribunal de Cuentas acumula un retraso de cinco años en sus informes de fiscalización a causa de una carencia patente de medios. Por esto motivo, las posibles sanciones que se produzcan habrán ya prescrito en el momento de ser detectadas por el órgano sancionador, quedando solamente entonces la vía judicial.

Los requeridos avances en lo relativo a la transparencia fueron también adaptados por esta nueva legislación, exigiendo a los partidos políticos y fundaciones hacer públicas todas sus cuentas y donaciones acumuladas. Uno de los escollos que se han observado en este sentido se centra en los ámbitos municipales, ya que muchas veces son las corporaciones locales y filiales de los partidos donde menor control contable existe.

A pesar de estos progresos, las nuevas polémicas surgidas este mes de enero han provocado que numerosas voces se pronuncien reclamando soluciones. En la plataforma Change.org se ha incluido una petición que suma cada día más adeptos que exige que los partidos políticos se incluyan dentro de la próxima Ley de Transparencia que está tramitándose en el Parlamento. De esta manera, los principios y las exigencias que este Proyecto de Ley establece serán aplicables a los partidos, excluidos hasta ahora por ser considerados entes privados a pesar de estar financiados en su mayor parte por fondos públicos. El actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha indicado también esta posibilidad, así como un pacto anticorrupción acordado por todas las fuerzas políticas.
Sin embargo, la ciudadanía ya no le atribuye valor alguno a las palabras y los grandes pactos.

España cuenta con una buena Ley de financiación de partidos políticos, quizá mejorable, pero se manifiesta indudablemente como una útil herramienta para luchar contra la corrupción de ser aplicada. Por su parte, los partidos se dotan de códigos éticos que rechazan frontalmente la corrupción. Sin embargo, las prácticas irregulares continúan produciéndose y haciéndose públicas especialmente en estos tiempos de crisis, unas irregularidades que han causado unos niveles de percepción de corrupción en todos los ámbitos alarmantemente elevados, posiblemente desproporcionados, que provocan un estado de desconfianza difícil de detener.

Finalmente el problema ha pasado de ser una cuestión legislativa a ser manifiestamente una cuestión de ética y, en ese caso, lamentablemente la solución es mucho más compleja que una negociación parlamentaria.

20N, o el día en que se rompieron techos y suelos electorales

noviembre 21, 2011

Esta misma mañana, en un taxi en Madrid que me llevaba a Atocha, el taxista me decía “esperemos que no nos arrepintamos de haberle dado tanto poder a estos”.

Y tiene razones para decirlo. Sin duda el PP acapara en estos momentos más poder que ningún otro ha ostentado nunca. En cuanto se constituya Gobierno (por desgracia en España tardamos un mes para hacer lo que se podría en días), el PP gobernará con mayoría absoluta en un momento en que la enorme mayoría de Comunidades Autónomas están gobernadas por el mismo partido.

Los resultados de las elecciones del esperado 20N no han dejado indiferentes a nadie. Y es que, aunque la victoria popular estaba asegurada, había grandes incógnitas acerca de por cuánto sería el triunfo, la diferencia con respecto al PSOE y cómo se comportaría el electorado de los partidos minoritarios y nacionalistas. Y todos estos factores han resultado ser una sorpresa, para algunos, como IU, dulce y para otros, como el PSOE, muy amarga.

Ambos partidos, PP y PSOE, han roto sus límites electorales, uno el techo y el otro el suelo, lo que ya supone unas elecciones históricas.

El PP obtenía 186 escaños, con Rajoy en cabeza, un Rajoy que por fin ha conseguido lograr su objetivo después de los problemas internos, especialmente en aquel 2008 a raíz del Congreso de Valencia. Finalmente el PP se ha presentado como un partido unido en torno a la figura de Rajoy y la meta presidencial ha llegado.

El número de escaños no fue ninguna sorpresa, sopesé un número muy similar a éste. Sin embargo, lo que me sorprendió fue el escaso número de votos que había aumentado este partido con respecto a 2008, apenas 500.000 votos más, lo que manifiesta la fidelidad de los votantes populares. Lo cierto es que consideré que se produciría un mayor trasvase de votos del PSOE al PP, pero estos votos se han marchado a otros partidos, provocando un aumento de escaños de los partidos minoritarios inesperado.

A pesar de ello, opino que no se puede tomar en consideración solamente este escaso aumento de votos, lo cual ha servido a muchos para criticar la celebración popular de “una gran victoria”. Se ha de tener en cuenta también que los antiguos votantes del PSOE han permitido este ascenso del PP votando a otros partidos, sabiendo que perdían la oportunidad de un “voto útil” al PSOE que evitara o frenara la mayoría absoluta del PP con que Rubalcaba amenazaba a su electorado con una campaña del miedo, por lo que hemos visto, poco efectiva.

Así pues, el PSOE daba la gran sorpresa de la noche con un número de escaños que muy pocos esperaban. Con apenas 110 escaños Rubalcaba rompía el suelo electoral del partido con un resultado peor que el conseguido por Almunia en el 2000 en las circunstancias en que se dio, un candidato poco conocido, después de una legislatura del PP con grandes éxitos cosechados en materia económica y un PSOE desestructurado por confictos internos.

Sin duda la situación actual de España tras la última legislatura del PSOE en el Gobierno es calamitosa y poco podía ofrecer un Rubalcaba perteneciente a aquel Gobierno, pero lo cierto es que esta debacle, con una pérdida de 4.580.000 votos menos que en 2008, era poco previsible. Ante estos resultados el PSOE debería sin ninguna duda replantearse el futuro del partido, una refundación y un cambio que debería incorporar la salida del propio Rubalcaba de la primera fila.

La pérdida del PSOE de una gran parte de sus votantes hizo, como es habitual, que IU ganara una gran cantidad de electores, aunque más de lo esperado por muchos, quizá también por eñl efecto del movimiento 15M que IU de algún modo logró finalmente abanderar. Conseguía así alzarse con 11 escaños, 9 más de lo conseguido hace cuatro años en que el partido parecía abocado a convertirse en un partido residual. Lo mismo le ha sucedido a UPyD, con un éxito sorprendente materializado en 5 escaños, tras una gran campaña electoral y buenas propuestas.

Sin embargo, estos dos partidos minoritarios de ámbito nacional, tienen buenas razones para criticar una ley electoral muy injusta. Son muchos los que por las redes sociales hablan de lo “injusto de la ley D’hont”. Sin embargo, tras realizar algo de ingeniería electoral, considero que esta fórmula electoral no es la culpable de nuestro desproporcionado sistema; con otras fórmulas conseguiríamos prácticamente los mismos resultados.

Sin embargo, el tamaño de las circunscripciones por una parte y el reparto de los diputados por otra hacen que los partidos como UPyD o IU se vean muy perjudicados, mientras que los partidos mayoritarios y los nacionalistas estén sobrerrepresentados. Así pues, las circunscripciones deberían ser mucho mayores, aunque lo más justo considero que debería ser una circunscripción nacional como lo es en las elecciones europeas.

Quienes se han visto ampliamente beneficiados por este reparto han sido los partidos como CIU, Amaiur o PNV. Los resultados de los dos primeros han sido también una sorpresa. Los recortes realizados por CIU en Cataluña parece que no les han pasado factura, todo lo contrario. Parece que se les ha considerado un partido responsable que le ha tocado arreglar el desaguisado que el tripartito dejó en Cataluña y han conseguido 16 escaños, muy por encima del PSC de Chacón. Un gran triunfo.

Amaiur, por su parte, ha conseguido también, un inquietante gran resultado. Aun obteniendo menos votos que el PNV en el País Vasco, este partido, herencia de la antigua Batasuna, ha aprovechado los vientos favorables de las actuales circunstancias y se alza con más escaños que el PNV, 7 a 5, iniciándose así la lucha por la hegemonía del nacionalismo vasco entre ambos partidos y dificultando aún más el Gobierno del PSE.

Curioso y novedoso escenario por tanto el que nos dejan estas elecciones.

Sin embargo, lo más relevante es esa mayoría absoluta del PP que creo beneficiosa en unos momentos tan complejos como los actuales en que lo más perjudicial es la incertidumbre. Como bien dijo Rajoy en su primer discurso tras los resultados con un tono muy presidencial, “Nadie debe sentir inquietud alguna. No tengo más enemigos que la crisis y el paro”.

Ojalá consigamos batirlos. Todos juntos, por supuesto.

En el final como al inicio.

noviembre 18, 2011

Últimamente he escuchado bastante una frase: “Tenéis suerte de estar viviendo esta época de grandes cambios”. Yo no sé si considerarlo una “suerte”, pero que vivimos tiempos convulsos en que se está decidiendo el futuro de Europa y el futuro de nuestros países, no cabe duda.

En un par de días los españoles decidiremos quién queremos que maneje el timón de nuestro país, esperando que el cambio de rumbo nos lleve a buen puerto.

Marcho a Valencia en breve para poder formar parte de esta decisión, así que éste es el último momento para escribir unas pequeñas reflexiones sobre lo que ha dado de sí esta campaña de apenas 15 días. Hasta un mes, me comentan mis compañeros de Máster que duran las campañas en sus países, lo cual considero que en España sería una total pérdida de tiempo y un derroche inútil de energías de equipos y periodistas.

Y más cuando hay tan poco que decir como en esta ocasión. Los roles estaban bien definidos y no ha habido apenas sorpresas, ni siquiera con los spots. ETA ha aparecido poco, aunque quizá más de lo debido. En la calle se escuchan los mismos comentarios que hace 15 días; se exige un cambio de rumbo, lo que sea, pero cambio. El último spot del PP lo define bien, “no soy ni del PP ni del PSOE, pero esta vez votaré a Rajoy”.

Visto el panorama previo, la campaña de Rubalcaba solamente podía estar dirigida a movilizar a los suyos. Que al menos éstos no se queden en casa, que salgan a votar. En un spot de 2000, el PSOE aludía a lo mismo, aunque llueva, aunque haga frío, ve a votar, dirigiéndose en exclusiva a sus votantes, olvidando a los indecisos. Ya dicen que la historia es cíclica.

En esta ocasión la campaña socialista se ha centrado principalmente en esa movilización de los suyos, desde los mítines con Guerra y con Felipe González como los representantes de la izquierda real, los que pueden animar de algún modo a ese votante desanimado frente a la irremediable victoria popular, hasta los spots, como el del corredor desalentado que finalmente echa a correr tras considerar que los motivos realmente merecen la pena. Unos motivos que han sido los transmitidos a lo largo de la campaña, la “lucha” por los derechos sociales.

Sin duda la campaña de Rubalcaba ha sido de un candidato que ya se sabe perdedor, a lo cual le han “ayudado” los medios de comunicación y periodistas que se han referido a él en estos términos, tanto en noticias como, especialmente, en entrevistas. Apenas se han hecho menciones a la posibilidad de que Rubalcaba pueda formar Gobierno.

El tercer pilar socialista ha sido la ambigüedad del programa del PP, con lo que en ocasiones han dado la sensación de tener más interiorizado éste que el propio.

Sin embargo, en muchos aspectos el PSOE ha estado muy acertado, ha sabido dar en el clavo al hablar de educación, de sanidad, ha sabido transmitir la idea de que existen dos maneras de salir de la crisis, con o sin derechos sociales y ha sabido ser muy constante en sus mensajes.

En cuanto al PP, la campaña tampoco presentaba grandes opciones. Solamente le quedaba seguir con su estrategia de no hacer mucho ruido y evitar meteduras de pata, cosa que, sin ninguna duda, han conseguido.

Como decía, los comentarios de la calle siguen siendo exactamente los mismos, no habido ninguna novedad relativa a la campaña que haya cambiado la agenda. Seguimos en la misma línea: Esto está fatal, a ver si después de las elecciones mejoran las cosas.

Y quizá el peligro del PP esté aquí, en haberse encarnado en exceso en la esperanza de la ciudadanía. Las propuestas son buenas, sin duda, a pesar de no haber sido correctamente transmitidas, dirigidas a incentivar el emprendidurismo, la creación de empresas, la reactivación de la economía. Pero, aunque son medidas que pueden dar buenos frutos a largo plazo, lo cierto es que en cuatro años es difícil que se pueda observar un cambio real, un crecimiento y, sobre todo, un aumento del empleo. Mucho menos en el primer año, sin poder controlar los próximos presupuestos elaborados por el actual, aunque desaparecido, Gobierno.

Ciertamente, como dice Rajoy, aumentará la confianza. Esperemos que con confianza, al menos la transmitida al exterior, mejoren levemente las cosas.

En un par de días se decidirá el futuro Gobierno que tomará el timón de mando. El tiempo dirá si la decisión fue la correcta. De momento, la esperanza de un nuevo milagro español será sin duda el que presida el 20N.

Cara a cara Rubalcaba VS Rajoy o viceversa.

noviembre 8, 2011

Que sí, que sí; que no, que no; que sí hombre, que yo lo creo así; que no, que eso son insidias

Y este podría ser el resumen del debate a grandes rasgos. Había depositado demasiadas expectativas en este cara a cara, a pesar de que todos dijeran que no iba a haber nada nuevo, y debí hacerles caso.

Rubalcaba no tenía nada que perder, Rajoy era quien más se jugaba y, para él, el pasar desapercibido, el que el debate pasara sin pena ni gloria como así ha sido, era un triunfo.

La estrategia de Rajoy es la misma que ha usado en el debate, no hablar demasiado, no revelar datos de más, no meterse en líos hablando claro. La de Rubalcaba, como bien ha dicho al final del debate, es la de movilizar a su electorado, que no se queden en casa; es la única forma que tiene de que la catástrofe socialista no sea tan grave como se vaticina.

Así que nos hemos encontrado con un debate que representa bien esta campaña, de perfil bajo, sin estridencias, algo soso, sin novedades.

Sin embargo, ha habido espacio para algunas “sorpresas”.  El bloque económico, el que a Rajoy más le beneficiaba, no le ha sabido sacar todo  su jugo, no lo ha utilizado de forma suficiente, ha dejado que la idea que repetía una y otra vez Rubalcaba de “yo creo que usted va a bajar las prestaciones por desempleo; yo creo que usted va a hacer tales recortes”, aunque era muy poco válido como argumento, quedara en el recuerdo final del bloque. Rajoy podía haber sido mucho más incisivo en el hecho de que Rubalcaba ha pertenecido al Gobierno que ha llevado a España a la situación en la que nos encontramos, el Gobierno de los recortes, de las medidas contradictorias, de los vaivenes.

¿Por qué no hizo Rubalcaba las propuestas que ahora anuncia como la panacea para salir de la crisis? ¿Es que no le dejaban hacer propuestas en el Consejo de Ministros?

El bloque de los derechos sociales, sin embargo, le beneficiaba a Rubalcaba y esta vez ha sido él quien no ha sabido aprovecharlo.

De nuevo se ha comportado como un periodista que entrevista a un Rajoy próximo presidente sobre las medidas que aplicará. Ni si quiera ha mencionado apenas la educación, su tema estrella. A lo que dijera Rajoy , Rubalcaba respondía con el tema que se había marcado, el de la sanidad. Mientras en el bloque económico la pregunta se centraba en las prestaciones por desempleo, en este bloque la pregunta era acerca de la financiación sanitaria.

La estrategia de Rubalcaba era clara, intentar presionar a Rajoy para que “desvelara” su programa electoral, las medidas que iba a realizar, ya que, para el PSOE, lo importante esta vez es movilizar a su electorado mediante la idea de que “ahora estamos mal, pero si viene la derecha estaremos peor porque además recortarán los derechos sociales”.

Sin embargo, creo que esta idea, después de los años del PP en el Gobierno, no son tan válidos. En el imaginario social se percibe al PP como un mejor gestor y el partido referente en economía, que es, aunque Rubalcaba se empeñara en afirmar que “la sanidad y la educación es lo que les importa a los españoles”, la segunda principal preocupación de los españoles por detrás del paro.

El tercer problema para la ciudadanía son, por cierto, los partidos políticos, especialmente la poca credibilidad que con los temas de corrupción actuales ofrecen. De ello no se ha hablado en absoluto. Ni Gurtel, ni Campeón, ni ERE`s andaluces, nada. No se si antes del debate se han tomado un cafetito y tras hablar del tiempo han comentado de lo que sería mejor no hablar; ni a uno ni al otro le beneficiaba.

Lo que sí ha mencionado Rubalcaba, y me sorprende que lo haya hecho, ha sido a ETA en el bloque final. Sin embargo, ambos han estado bien, y ahí ha bajado la intensidad del debate, al coincidir en el ofrecimiento a la colaboración en la lucha antiterrorista sea quien sea el ganador de las elecciones y el puesto que ostenten finalmente.

Y como dicen que todo final de debate es crucial en la imagen que nos creamos del mismo, diré sobre las conclusiones que la de Rajoy ha estado muy bien, muy centrada, un mensaje claro… pero leído, muy poco natural. Sin embargo, el de Rubalcaba ha sido fresco, aparentemente espontáneo, con su mensaje estrella movilizador… pero con un pestañeo incansable que hacía que se le prestara una atención excesiva inevitablemente a ese tic, no se le conseguía ver los ojos.

Algo de forma, a ambos se les ha visto relativamente tranquilos, Rajoy  leyendo demasiado pero con un debate muy bien preparado. Esta vez, menos mal, sin gráficas. Gráficas que le han jugado una mala pasada a Rubalcaba que le ha entrado la ansiedad de mostrar una de las suyas (es típico, ya que la tengo…) teniendo dos segundos para mostrarla. Otros problemas, la interpelación de Rubalcaba a Rajoy en el último minuto de su conclusión en el segundo bloque. Resulta muy poco respetuoso. Incluso la insistencia de en sus interrupciones resultaban al final algo molestas. Sobre las “confusiones” de Rajoy al nombrar a Rubalcaba como “Rodriguez…” no diré nada, tengo mis dudas sobre si era una estrategia para expresar que “ambos son lo mismo” o eran realmente, pues eso, lapsus.

¿Quién ha ganado? No me mojaré. En los medios ya salen sondeos con un claro ganador, Rajoy. No sé si eran las expectativas o si realmente lo ha ganado, lo bien cierto es que si la ciudadanía se ha quedado con esa imagen, Rajoy es el mayor triunfador de esta noche.

Puede irse a dormir tranquilo. A partir de ahora, a seguir;  con el perfil bajo y sin armar ruido.

Y entonces, todo irá bien.

En los albores de la campaña

noviembre 6, 2011

Me pilla la campaña electoral esta vez en Pamplona, dónde comienza a hacer frío y a llover sin tregua.

He podido ver pocas muestras de estar inmersos en plena campaña, quizá sea producto de la reducción del presupuesto o simplemente de no haber podido recorrer las calles sin tener las manos en los bolsillos y andar a zancadas. Sin embargo, he podido encontrar algunos carteles representativos. Uno de los grandes, de Rubalcaba, uno de farola, de Rajoy y carteles pegados con el nombre de Amaiur, lo cual para mí es una novedad que en Valencia no encontraría.

Se podría decir que pocas cosas se pueden destacar de tan escasos días de campaña, pero son suficientes para ver el camino  trazado y las líneas que se van a seguir, las líneas que, por otra parte, son las esperadas. Poca novedad, vaya. “Lucha por lo que quieres” en referencia a los derechos sociales, y “Súmate al cambio” palabra mágica para todo partido que opte por sacar al partido que ostente el Gobierno pero más aún en la situación crítica actual.

El PSOE comenzó su precampaña con un video en que hacía alusión al problema educativo (ya sabéis, amor del PP a lo privado y humillación a profesorado público, esas cosas) de un modo que todos han coincidido en denominarlo como retrógrado y demagógico, alejado de la realidad actual. Un niño con corbatita y pelo engominado, un punto repelente, le comenta a su… llamémosle cuidadora, de camino a su colegio privado la suerte de que tenga una hija de su edad porque así podrá ser la… cuidadora de sus hijos cuando los tenga. Como su madre. La mujer pone cara de angustia y mira después a su hija mientras piensa “corre hija, corre”. No echaré más leña al fuego, pero si lo que se quería denunciar eran recortes en la educación pública, imágenes reales de la situación, cifras, un mensaje, hubiera sido más creíble y habría trasmitido algo más que este spot.

El PP, por su parte, comenzaba con un spot con un mensaje conciliador, de unión, de no confrontación. Me apreció acertado en el mensaje que transmitía rebatiendo al PSOE y su “pelea”, aunque los actores me resultaran algo formados, especialmente en las sonrisas, pero bueno, me abstendré de comentar la producción.

Y ya metidos de lleno en la campaña vemos nuevos videos. El del PSOE se centra ahora en el candidato, ya que hacer mención excesiva al partido puede restar más votos que sumar. Mejor centrarse en la figura de Rubalcaba, ensalzando sus virtudes y distanciándolo de la marca PSOE. Sin embargo, se ha producido un video descafeinado, difícil de comprender. Se basa en una sucesión histórica  de imágenes de diferentes épocas y países en que los mensajes trasladados por un líder a través de los medios de comunicación tranquilizaban a la sociedad, hasta llegar a la actualidad en que trabajadores, accionistas y familias se relajan al ver a Rubalcaba en televisión. Sin palabras.

A partir de aquí, creatividad anónima o quizá, sólo es suposición, de los jóvenes de ambas formaciones políticas.  En apoyo del PP ha aparecido un video con bastante seguimiento que consiste en una canción muy pegadiza llamada “Alfredo no te creo”, que habla supuestamente de una persona joven que votó al PSOE pero ahora sabe que fue un error y que todo lo que prometió este partido en el Gobierno del que Rubalcaba formaba parte eran mentiras.

He de reonocer que está fantásticamente elegido. Es muy fácil seguirlo y quedarse con el mensaje “Alfredo no te creo”, el estribillo de la dichosa canción que es difícil sacar de la cabeza. Mensaje sencillo y machacón con apariencia de autoría anónima, perfecto. Si a alguien creemos actualmente es a otro ciudadano común que nos aconseja un hotel, un restaurante o, en este caso, una experiencia.

Y llegamos a los primeros mítines. Ayer domingo ambos candidatos tuvieron su particular baño de multitudes, Rubalcaba en Sevilla y Rajoy en Madrid.

El PSOE optó por que Rubalcaba estuviera respaldado por quien pudiera conseguir movilizar a todo el electorado andaluz y para ello recurrió a una fórmula drástica: reunir a Felipe González, a Alfonso Guerra y a Rubalcaba en un desembarco de elefantes o dinosaurios sevillano.

Guerra abrió sin filtros, con toda la artillería, tanto de simpatía, como de ánimo y movilización de los asistentes, como de ataque al PP y Rajoy de quien dijo que era un vago perezoso, así, sin pelos en la lengua, sin que faltara referencia a “el tío del bigote”, y afirmó, sin ningún reparo, que es Rubalcaba quien ha terminado con ETA. Presentaba por último a un gran “torero”, Felipe González, que se le vio más apático, más gris detrás de Guerra y con menos ganas de transmitir ese entusiasmo a los presentes. Entonó su discurso de largas exposiciones y entre ellas soltó la magnífica frase de que al PP le hubiera gustado retrasar el anuncio del cese armado de ETA un poquito.

Si unimos esto con las frases mitineras de Tomás Gómez hace un par de días cuando decía que el PSOE había sido fundado por trabajadores y el PP por ex ministros del régimen franquista, entre otras perlas, da la sensación de que las ganas de confrontación son grandes.

Sin embargo, el mensaje del PP no debe alejarse de la economía y el empleo, debe centrarse en esa idea, ya que se trata de la mayor preocupación, con diferencia, de los ciudadanos españoles y ha sido el Gobierno del PSOE al que, repito porque no es baladí, el candidato Rubalcaba perteneció en puestos destacados, quien ha acompañado a España en la deriva. Y de esto ha tratado Rajoy, optando por el cambio, aunque ignorando quien persiste en reclamar una aclaración de las medidas que se llevarán a cabo en caso de ganar. No le beneficia decir los recortes que se deberán realizar inevitablemente, pero una ocultación excesiva puede también ser perjudicial.

Mientras tanto, los demás partidos minoritarios  luchan por conseguir los votos de todos aquellos decepcionados, que desconfían de los dos grandes partidos, que consideran que ambos son iguales y que actualmente suponen un gran porcentaje de la población.

Ciertamente la campaña no moverá votos. El CIS da una mayoría absoluta al PP pero las encuestas nunca son absolutamente fiables, mucho menos si hablamos de política y en una situación como la actual en que un voto para el PSOE es hoy políticamente incorrecto.

La de vueltas que dan las cosas.

Mientras tanto, y aunque sepamos poca trascendencia tendrá, podemos distraernos viendo el lunes a los dos candidatos cara a cara.

Quién gane o quién pierda en el debate será indiferente para unos resultados que se verán más determinados por la propia realidad que por los mensajes o imagen que el partido y su líder lleguen a transmitir estos días.

Hasta entonces.

Ideas, opiniones sobre el comunicado de ETA. Demasiado en tan poco.

octubre 20, 2011

A veces pienso que el destino realmente existe. Hoy andaba pensando en un tema para escribir en el blog y retomarlo en la medida de lo posible en cuanto volviera a casa.

Pero no me ha dado tiempo, los hechos han sido más rápidos. Primero la muerte de Gadafi, pero no iba a tumbarme el tema. Después ETA. Ahí sí. A las 7 en Twitter leía la noticia del comunicado que a estas horas todos conocemos.

Desde ese momento he sentido la necesidad de tomar el teclado y escribir este post, antes de escuchar tertulias y demás opiniones, solamente vertiendo mis ideas, mi humilde punto de vista y, especialmente y de algún modo egoístamente, dejar fluir mis pensamientos.

ETA anuncia el cese definitivo de su actividad armada, lo que en una primera lectura puede suponer una alegría infinita. Se veía venir, eso estaba claro, esperábamos un comunicado de este tipo tras la llamada “Conferencia de Paz” en San Sebastián y no se ha hecho esperar.

Así que ahí van mis consideraciones.

En primer lugar, al leer de nuevo la noticia del comunicado, me viene a la mente una idea que intento rechazar, pero lo cierto es que “un cese de su actividad armada” me recuerda a la última “tregua definitiva”. Al fin y al cabo, ¿Qué diferencia hay entre una y otra? Ambas suponen un cese de la actividad terrorista como tal, pero de ninguna de ellas se deriva una disolución de la banda, es decir, ni en aquella ni en esta se anuncia el final real de ETA.

En segundo lugar, el emplazamiento a los gobiernos francés y español a entablar un “diálogo directo” para solucionar “las consecuencias del conflicto”. Y esto, en efecto, sí que nos suena demasiado. Aquella conferencia de la que hablaba, celebrada hace apenas tres días, suponía que ETA se erigía en protagonista y, sin ninguna duda, en el director de la estrategia a seguir a partir de ese momento. ETA marcaría ahora la hoja de ruta y sería ella quien establecería como va a “terminarse” este “conflicto”. Un conflicto que jamás ha sido tal. El PSE no tuvo problemas en acudir a esta conferencia. El PP consideró que se trataba de una absoluta pantomima y no iba a ser partícipe de un escenario teatral que de forma directa legitimaba a ETA como un actor que debía ser considerado, como un actor parte de un “conflicto” entre dos partes. Sin considerar a ETA una banda terrorista con la que se debe terminar mediante el Estado de derecho.

Diálogo. Queda poco más de un mes para las elecciones generales. ¿Será Zapatero con quien negocie? Lo dudo. El Gobierno actual es ya un gobierno en funciones, no tendría sentido. El mensaje va dirigido al próximo gobierno que, si nada lo impide, será presidido por Mariano Rajoy.

De momento, si realmente sigue todo así, Zapatero podría pasar a la historia como el Presidente que terminó con ETA. Que tendría guasa la cosa. Pero deberá ser Rajoy quien recoja el guante y no me atrevería a aventurar gran cosa. Sin embargo, precisamente por la incertidumbre que me provoca esa prudencia, me pregunto si, en el caso de negarse a negociar sin que se entreguen las armas previamente, qué pasaría. ¿Terminaría de nuevo la “tregua” o “cese” definitivo de la actividad armada?

Por otra parte, creo que no podemos olvidar la debilidad actual de la banda terrorista. ETA está realmente minada y las detenciones han sido constantes estos últimos años. Apenas quedan efectivos y éstos son jóvenes y cuentan con pocos medios.

Este hecho, por un parte me hace pensar que quizá realmente no les es posible continuar con la actividad armada y lo que ha sucedido ha sido una pantomima más para que el discurso lo dirijan ellos, que el relato del final de ETA esté en sus manos y no haya un titular en que se pueda leer que España terminó con la banda. Que no haya ese “vencedores y vencidos” del que tanto hemos oído hablar.

Sin embargo, yo creo que el relato debe estar en nuestras manos. En las manos del Estado de Derecho, en las manos de los demócratas, en las manos de las víctimas, directas e indirectas. Considero que sí debe haber vencedores y vencidos porque no hay conflicto alguno, sino una banda terrorista que ha causado demasiado dolor y contra la que se puede y se debe luchar. Y precisamente ahora, cuando más débil está, quizá debiera ser el momento. Pero supongo que me faltan demasiados datos para considerar qué estrategia puede ser la más adecuada para conseguir este objetivo tan anhelado.

Sea como fuere, a pesar de que el brazo armado esté ya agotado, el brazo político continúa su andadura. Bildu consiguió entrar, y por la puerta grande, en el espectro político vasco en las últimas municipales hace apenas unos meses. Con Amaiur, se preveía que podrían conseguir varios escaños en el Congreso español, o incluso formar grupo propio. Ahora ya es un hecho.

Si algo legitimaba a Bildu era esa esperanza de dar el definitivo cauce democrático a ETA y terminar con el terrorismo. Era ese mensaje de confianza el que muchos consideraron para votar. Hoy, tras este comunicado, Bildu, Amaiur, queda totalmente legitimado y por tanto, sin ninguna duda, gozará de mayor respaldo que obtuvo al “cumplir” de algún modo la esperanza que transmitía su mensaje.

Con Amaiur se irán muchos votos nacionalistas. La duda es inevitable, ¿conseguirá más escaños que el PNV? Ese escenario podría ser posible, y entonces ambos se estarían jugando la hegemonía del nacionalismo vasco. El panorama es complejo, aunque sea de un modo u otro, lo cierto es que no me resulta en ningún modo atractivo contar con tanto nacionalista vasco en el Congreso, aunque eso, como siempre, es otro tema más amplio.

Tiempo al tiempo. Será quien diga qué sucederá finalmente con ETA, si realmente Bildu supuso un partido nacionalista más, plenamente democrático y legitimado por tanto, y qué papel jugaron el Gobierno, la oposición y el resto de partidos.

No solo de la economía vive la crisis española

diciembre 15, 2010

Moody’s amenaza con bajar la nota de la deuda española. Menos solvencia por tanto. Con lo que disminuiría aún más la confianza en nuestro país. Estupendo. Pero Salgado dice que eso son tonterias y que ya verán estos de Moody’s como hacemos unas reformitas y arreglamos esto.

La reforma de la que hablaba Salgado con optimismo es la reforma de las pensiones que Europa nos reclama con urgencia y que ya está debatiendo la Comisión del Pacto de Toledo en el Congreso.

El próximo 28 de enero el Gobierno presentará el texto definitivo, pero parece que el camino se dirige hacia un aumento del periodo de cálculo de las pensiones y un aumento de la edad de jubilación, que con esto de que vivimos más se nos ha aguado el plan.

No me pronunciaré de momento hasta que no se defina el proyecto, sin embargo, aunque no me pronuncie sobre las medidas concretas, es obvio que es urgente y necesario emprender una reforma de este sistema. En lo que a mi me concierne, que en estos casos siempre barremos para casa, si se asegura que el sistema de pensiones está asegurado para los próximos 30 años… y yo tengo 24… ¡Solo hay que echar cuentas para que un escalofrío te recorra el cuerpo!

Viendo la situación como está, no son muy esperanzadores los años posteriores a esos 30, así que mejor empezar a tomar medidas de algún tipo o se preveen hordas de ancianos famélicos en las puertas de la Moncloa.

Pero también será necesario para mejorar la imagen de la marca España, que se encuentra por los suelos en los tiempos que corren. Y parece una tontería esta frase tópica que acabo de largar y que se escucha constantemente, pero no, no es ninguna estupidez. Es algo que realmente me preocupa, porque de esa imagen dependemos todos.

Y está de capa caída en cuanto a la economía se refiere, al sistema productivo, a la competitividad, a la productividad, a la investigación, a la industria.. pero también las instituciones y la política crean una enorme desconfianza interior y exterior.

Por lo que se refiere a esa crisis institucional, me preocupan demasiados aspectos, pero es especialmente preocupante el desvanecimiento de la separación de poderes en España. Es terrible como contamos con cada vez más y más ejemplos de la intromisión del poder ejecutivo en el resto de los poderes.

Empezando por un gobierno a golpe de Decreto, con 13 decretos-ley este año, pasando por el caso Faisán con Rubalcaba al frente, llegando a la aberrante y atemorizante politización de la Justicia española, en lo que tampoco Rubalcaba ha tenido escasa culpa.

Pero también cabe en este aspecto institucional la Administración española, duplicada (o multiplicada) lenta, cara, poco productiva y excesivamente pesada.

Si pasamos al terreno político, el tema es mucho más entretenido aunque igual de desesperanzador.

Podíamos solo desayunarnos con la claudicación del PNV y Coalición Canaria para dar oxígeno a un Gobierno al que le debería haber sido negada toda supervivencia a juzgar por las críticas que se vertían desde el mismo PNV en un momento no muy lejano como fue el Debate del estado de la Nación.

Pero una vez a salvo, Zapatero ha sido abducido y nuestro viejo conocido Rubalcaba, que si no tuvimos ya suficiente con conocerlo como el portavoz del gobierno de los GAL, saber que fue un político mentiroso, parte de un gobierno mentiroso, y que aún así no tuvo reparos en montar el dantesco espectáculo que tuvo lugar en España entre el 11 y el 14 de marzo abanderando aquella sentencia de “queremos un gobierno que no mienta”, ahora lo tenemos en cada comida como Ministro del Interior, como Vicepresidente y como Portavoz. Este amontonamiento de cargos hace que en sus decisiones tenga que contradecirse o sufrir choques de intereses, dignos solamente de un experto en desdoblamiento de personalidad para no sufrir un problema de esquizofrenia y trastorno bipolar.

Pero por si fuera poco, ahora tenemos también que digerirlo ejerciendo funciones de Presidente del Gobierno como vimos en la crisis de los controladores o en Valencia, en la presentación de Alarte como candidato, donde los militantes del PSPV, a falta de Zapatero, le gritaban Presidente a Rubalcaba. Vivir para ver.

Y es que se dice, se comenta, que reviviremos la escena de Suárez y Calvo-Sotelo, pero con unos protagonistas radicalmente diferentes y con un escenario nacional escalofriante.

Aún más escalofriante me resulta la prolongación del estado de alarma sin existir un estado real de alarma, a no ser que nos estemos refiriendo a los 5 millones de parados que hay en este país y a que podamos acabar todos como el asesino de Olot porque los clientes no pagan o los bancos embargan las viviendas.

Un estado de alarma, con las restricciones que ello supone, decretado solamente para prevenir y no hacer frente al problema ni poner solución a un conflicto que, aunque grave, es un conflicto laboral. Me exaspera leer en las redes sociales como se repite la tesis de ¿esto afecta al ciudadano medio? No ¿le beneficiará en Navidades? Sí, pues ya está, solución correcta. Increíble.

Pero si hablamos de Gobierno hay que hablar de oposición, que, por no alargarme, no la extenderé a todos los grupos parlamentarios, y solamente me referiré al Partido Popular, que para algo es el principal y la alternativa real.

Hace un par de días, nuestros sueños, nuestra esperanza puesta en nuestro principal motivo de orgullo (y en estos momentos el único), el deporte español, se derrumbaba bajo la sospecha del doping. El espejo en que nos mirábamos caía ante el desconcierto de todos.

¿Y por qué mentar esto si hablamos de política y oposición? Pues simplemente porque el portavoz del PP tuvo la feliz ocurrencia de afirmar que era Rubalcaba quien había destapado este caso en este momento para ocultar en los medios el éxito de Rajoy en el Pleno del Congreso del día anterior, quien, por otra parte, aunque muy inegniosamente, llamó a Blanco inútil total, lo cual, por muy cierto que esto sea, no es propio de un orador como Rajoy y de una cámara parlamentaria.

Y con todo este barullo nos llega el Informe PISA. Tenia que hacer mención a ello aunque a la educación española le dedicaré un post aparte. Simplemente desolador, por mucho que Gabilondo nos consuele diciendo que la educación en España “no es un desastre”. No… ¡es una auténtica calamidad!! Me preocupa este tema especialmente porque considero que la educación es la base de una sociedad, su presente y su futuro, y da verdadero pavor pensar en las generaciones que están formándose y en la que les seguirán. El sistema educativo, pero también gran parte del profesorado y sobre todo los valores que se deberían implantar en este periodo son calamitosos.

Hoy mismo aparecía un nuevo dato de la llamada “generación ni-ni”, aquello del ni estudio ni trabajo, y parece que la cifra aumenta. Cierto es que parte de este colectivo simple y llanamente no tiene motivación por hacer nada y vive bien y cómodamente así. Pero también es cierto que parte de esta cifra la componen jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar o que ya se han formado y no encuentran trabajo. Como joven, tengo a mi alrededor un enorme número de personas muy preparadas y están descorazonadas, desilusionadas y frustradas por no encontrar un trabajo. Es duro.

De momento han habido suficientes reflexiones acerca de la crisis general que se cierne sobre España. ¡La próxima vez seré más concreta y más escueta!