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En los albores de la campaña

noviembre 6, 2011

Me pilla la campaña electoral esta vez en Pamplona, dónde comienza a hacer frío y a llover sin tregua.

He podido ver pocas muestras de estar inmersos en plena campaña, quizá sea producto de la reducción del presupuesto o simplemente de no haber podido recorrer las calles sin tener las manos en los bolsillos y andar a zancadas. Sin embargo, he podido encontrar algunos carteles representativos. Uno de los grandes, de Rubalcaba, uno de farola, de Rajoy y carteles pegados con el nombre de Amaiur, lo cual para mí es una novedad que en Valencia no encontraría.

Se podría decir que pocas cosas se pueden destacar de tan escasos días de campaña, pero son suficientes para ver el camino  trazado y las líneas que se van a seguir, las líneas que, por otra parte, son las esperadas. Poca novedad, vaya. “Lucha por lo que quieres” en referencia a los derechos sociales, y “Súmate al cambio” palabra mágica para todo partido que opte por sacar al partido que ostente el Gobierno pero más aún en la situación crítica actual.

El PSOE comenzó su precampaña con un video en que hacía alusión al problema educativo (ya sabéis, amor del PP a lo privado y humillación a profesorado público, esas cosas) de un modo que todos han coincidido en denominarlo como retrógrado y demagógico, alejado de la realidad actual. Un niño con corbatita y pelo engominado, un punto repelente, le comenta a su… llamémosle cuidadora, de camino a su colegio privado la suerte de que tenga una hija de su edad porque así podrá ser la… cuidadora de sus hijos cuando los tenga. Como su madre. La mujer pone cara de angustia y mira después a su hija mientras piensa “corre hija, corre”. No echaré más leña al fuego, pero si lo que se quería denunciar eran recortes en la educación pública, imágenes reales de la situación, cifras, un mensaje, hubiera sido más creíble y habría trasmitido algo más que este spot.

El PP, por su parte, comenzaba con un spot con un mensaje conciliador, de unión, de no confrontación. Me apreció acertado en el mensaje que transmitía rebatiendo al PSOE y su “pelea”, aunque los actores me resultaran algo formados, especialmente en las sonrisas, pero bueno, me abstendré de comentar la producción.

Y ya metidos de lleno en la campaña vemos nuevos videos. El del PSOE se centra ahora en el candidato, ya que hacer mención excesiva al partido puede restar más votos que sumar. Mejor centrarse en la figura de Rubalcaba, ensalzando sus virtudes y distanciándolo de la marca PSOE. Sin embargo, se ha producido un video descafeinado, difícil de comprender. Se basa en una sucesión histórica  de imágenes de diferentes épocas y países en que los mensajes trasladados por un líder a través de los medios de comunicación tranquilizaban a la sociedad, hasta llegar a la actualidad en que trabajadores, accionistas y familias se relajan al ver a Rubalcaba en televisión. Sin palabras.

A partir de aquí, creatividad anónima o quizá, sólo es suposición, de los jóvenes de ambas formaciones políticas.  En apoyo del PP ha aparecido un video con bastante seguimiento que consiste en una canción muy pegadiza llamada “Alfredo no te creo”, que habla supuestamente de una persona joven que votó al PSOE pero ahora sabe que fue un error y que todo lo que prometió este partido en el Gobierno del que Rubalcaba formaba parte eran mentiras.

He de reonocer que está fantásticamente elegido. Es muy fácil seguirlo y quedarse con el mensaje “Alfredo no te creo”, el estribillo de la dichosa canción que es difícil sacar de la cabeza. Mensaje sencillo y machacón con apariencia de autoría anónima, perfecto. Si a alguien creemos actualmente es a otro ciudadano común que nos aconseja un hotel, un restaurante o, en este caso, una experiencia.

Y llegamos a los primeros mítines. Ayer domingo ambos candidatos tuvieron su particular baño de multitudes, Rubalcaba en Sevilla y Rajoy en Madrid.

El PSOE optó por que Rubalcaba estuviera respaldado por quien pudiera conseguir movilizar a todo el electorado andaluz y para ello recurrió a una fórmula drástica: reunir a Felipe González, a Alfonso Guerra y a Rubalcaba en un desembarco de elefantes o dinosaurios sevillano.

Guerra abrió sin filtros, con toda la artillería, tanto de simpatía, como de ánimo y movilización de los asistentes, como de ataque al PP y Rajoy de quien dijo que era un vago perezoso, así, sin pelos en la lengua, sin que faltara referencia a “el tío del bigote”, y afirmó, sin ningún reparo, que es Rubalcaba quien ha terminado con ETA. Presentaba por último a un gran “torero”, Felipe González, que se le vio más apático, más gris detrás de Guerra y con menos ganas de transmitir ese entusiasmo a los presentes. Entonó su discurso de largas exposiciones y entre ellas soltó la magnífica frase de que al PP le hubiera gustado retrasar el anuncio del cese armado de ETA un poquito.

Si unimos esto con las frases mitineras de Tomás Gómez hace un par de días cuando decía que el PSOE había sido fundado por trabajadores y el PP por ex ministros del régimen franquista, entre otras perlas, da la sensación de que las ganas de confrontación son grandes.

Sin embargo, el mensaje del PP no debe alejarse de la economía y el empleo, debe centrarse en esa idea, ya que se trata de la mayor preocupación, con diferencia, de los ciudadanos españoles y ha sido el Gobierno del PSOE al que, repito porque no es baladí, el candidato Rubalcaba perteneció en puestos destacados, quien ha acompañado a España en la deriva. Y de esto ha tratado Rajoy, optando por el cambio, aunque ignorando quien persiste en reclamar una aclaración de las medidas que se llevarán a cabo en caso de ganar. No le beneficia decir los recortes que se deberán realizar inevitablemente, pero una ocultación excesiva puede también ser perjudicial.

Mientras tanto, los demás partidos minoritarios  luchan por conseguir los votos de todos aquellos decepcionados, que desconfían de los dos grandes partidos, que consideran que ambos son iguales y que actualmente suponen un gran porcentaje de la población.

Ciertamente la campaña no moverá votos. El CIS da una mayoría absoluta al PP pero las encuestas nunca son absolutamente fiables, mucho menos si hablamos de política y en una situación como la actual en que un voto para el PSOE es hoy políticamente incorrecto.

La de vueltas que dan las cosas.

Mientras tanto, y aunque sepamos poca trascendencia tendrá, podemos distraernos viendo el lunes a los dos candidatos cara a cara.

Quién gane o quién pierda en el debate será indiferente para unos resultados que se verán más determinados por la propia realidad que por los mensajes o imagen que el partido y su líder lleguen a transmitir estos días.

Hasta entonces.

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